Hacer amigos para Dios – Una forma apasionante de participar

Versículo para memorizar. Mateo 9:36-37. “Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, más los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies”.

Hay una forma apasionante de participar en el crecimiento de la Iglesia y en la predicación del Evangelio al mundo: los grupos pequeños. En la Biblia, los grupos pequeños se destacan como uno de los métodos de Dios para fortalecer nuestra fe, aumentar nuestro conocimiento de su Palabra, profundizar nuestra vida de oración y capacitarnos para dar testimonio.

GRUPOS PEQUEÑOS: UNA IDEA DE DIOS

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…” (Génesis 1:26a).

Antes de crear este mundo, los tres componentes de la Deidad se reunieron en un grupo pequeño con un propósito: planificar y ejecutar la creación de los seres humanos y de su entorno. Incluso desarrollaron un plan alternativo para el caso de que la humanidad se apartase de Dios: el Plan de Redención (1P. 1:18-20; Mt. 25:34; Ap. 13:8). Como veremos, los grupos pequeños se reúnen con uno o varios propósitos. En el caso divino, sus primeras reuniones fueron de planificación, y las posteriores de ejecución de un proyecto concreto. Además, todo grupo pequeño ha de tener un objetivo primordial: ganar almas para el Reino de los Cielos.

LOS GRUPOS PEQUEÑOS EN LAS ESCRITURAS

“Escogió Moisés varones de virtud de entre todo Israel, y los puso por jefes sobre el pueblo, sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta, y sobre diez” (Éxodo 18:25).

Al salir de Egipto, Moisés dividió a Israel en campamentos (por tribus) y carpas (por familias). Posteriormente, Jetro le propuso un plan de divisiones en grupos cada vez más pequeños, de 1.000, 100, 50 y 10 personas. Cada pequeño grupo de 10 personas estaba dirigido por un líder piadoso y permitía prevenir problemas, cultivar la vida espiritual, establecer relaciones estrechas y afectuosas… Era –y es– un método efectivo para el compañerismo, el crecimiento espiritual y la resolución de problemas. Más adelante, Samuel creó las escuelas de los profetas que seguían un patrón y unas metas similares a los grupos establecidos por Moisés (1S. 10:10; 2R. 2:3).

ORGANIZADOS PARA SERVIR

“Más ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?” (1ª de Corintios 12:18-19).

El cuerpo está formato por células individuales agrupadas en miembros u órganos organizados en sistemas. Cada célula tiene su función dentro del miembro y cada miembro su función dentro del sistema, y cada sistema su función dentro del cuerpo. Todos ellos están interrelacionados y funcionan de forma armónica. Así es la iglesia, el cuerpo de Cristo. Si cada miembro trabaja dentro de un grupo pequeño será más difícil desanimarse y más fácil cumplir sus objetivos. Los dones de cada uno determinarán en qué grupo o grupos pueden interactuar de manera más efectiva para que el cuerpo pueda crecer y cumplir su misión.

GRUPOS PEQUEÑOS DEL NUEVO TESTAMENTO

“Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hechos 5:42).

Jesús mismo estableció el primer grupo pequeño del NT al elegir a doce apóstoles. Recibieron una enseñanza práctica, crecieron espiritualmente, y fueron capacitados para usar sus dones en la predicación efectiva del evangelio. En la época apostólica, el núcleo de la iglesia lo formaban grupos pequeños que se reunían en casas particulares (Hch. 12:12; Ro. 16:5; 1Co. 16:19; Col. 4:15; Flm. 2). También se organizaron pequeños grupos de evangelización donde cada uno aportaba su propia experiencia y se apoyaban en la obra. De este modo, el evangelio se propagó por todo el mundo conocido (Hch. 15:39-41; 20:4; Ro. 15:19).

DINÁMICAS DE LOS GRUPOS PEQUEÑOS

“Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando” (Hechos 12:12).

Los grupos pequeños son un vehículo que Dios usa para hacer crecer a su iglesia, nutriendo su fe y capacitándola para dar testimonio de Jesús. Cada grupo puede tener dinámicas distintas en función de sus objetivos, teniendo todos como objetivo máximo guiar a las personas a Jesús. ¿Cuáles pueden ser algunos de estos objetivos?

• Interceder por los demás.
• Orar por preocupaciones mutuas.
• Compartir una cálida comunión.
• Estudiar la Palabra de Dios.
• Capacitarse para el servicio.
• Aprender a compartir el evangelio.
• Realizar un servicio a la comunidad.
• Participar en una actividad misionera.

Ésta no es una lista cerrada, ni mucho menos. Cada iglesia debe buscar la manera de crear pequeños grupos con objetivos específicos según su idiosincrasia particular.

Nota de EGW: “La bendición del Señor descenderá sobre los miembros de la iglesia que participan en la obra y cada día se reúnen en pequeños grupos para orar por su éxito. En esta forma los creyentes obtendrán gracia para ellos mismos, y la obra del Señor será impulsada hacia adelante” (El evangelismo, pg. 86).
“Reúnanse pequeños grupos para estudiar las Escrituras. No perderán nada y ganarán mucho. Los ángeles del cielo asistirán a sus reuniones y al alimentarse con el pan de vida recibirán fortaleza espiritual. Se estarán alimentando, por así decirlo, con las hojas del árbol de la vida. Sólo así mantendrán su integridad” (Cada día con Dios, 3 de enero).

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