Descanso en Cristo – Los ritmos del descanso

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Versículo para memorizar: Génesis 2:3. “Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación”

El sábado nos habla del Dios que nos creó, y que tiene poder para liberar y redimir. El Creador Todopoderoso que liberó a Israel de la esclavitud de Egipto puede librarnos a nosotros del pecado que nos esclaviza. El sábado descansamos con la bendición del que nos creó, nos redimió, nos santifica y desea tener comunión con nosotros. El sábado es un oasis de descanso celestial en el árido desierto de nuestro mundo frenético y secularizado.

PRELUDIO DEL DESCANSO

“Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo” (Génesis 2:2).

La creación comienza con un mundo árido, oscuro y sin vida (Gn. 1:1-2). Poco a poco, aparecen la luz, el aire, la tierra seca y la vegetación. El hábitat ya está preparado, es hora de determinar los ritmos del nuevo mundo, colocando los “relojes” necesarios: el sol, la luna y las estrellas. Finalmente, durante dos días, el mundo bulle de vida. Y Dios crea, con cariño especial, una vida diferente, a su imagen: un hombre (‘ish) y una mujer (‘ishshah). Todo es “bueno en gran manera” (Gn. 1:31). Pero la Creación no había acabado. Tras seis días de actividad creativa, Dios descansó. Observa que el día de descanso está incluido como un día más de la Creación.

EL MANDATO DE DESCANSAR

“Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación” (Génesis 2:3).

El último día de la Creación fue un día bendecido y apartado para la comunión entre Dios y sus criaturas. Aun en un mundo sin pecado, tensión ni estrés, el ser humano necesitaba dejar a un lado sus tareas diarias y pasar un día completo con su Creador. Cuando el pecado entró en el mundo, el gozo, la paz y la tranquilidad dejaron paso al dolor, la fragilidad y el duro trabajo. Desde ese momento, el ser humano necesitaba todavía más un día de descanso para pasar un tiempo en íntima relación con su Creador. Cuando Dios resumió su Ley en diez mandamientos, incluyó la orden de descansar el sábado, y recordar que Él nos creó y no somos fruto del azar (Éx. 20:8-11).

CIRCUNSTANCIAS NUEVAS

“Seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es sábado; en él no se hallará” (Éxodo 16:26)

Antes de salir de Egipto, Moisés animó al pueblo a guardar nuevamente el sábado, pero el Faraón se lo impidió (Éxodo 5:4-5). La abrupta irrupción del sábado en Éxodo 16 indica claramente que era algo ya conocido por los israelitas. Una vez redimidos de la esclavitud de Egipto, antes de llegar al Sinaí, Dios les recordó la importancia del descanso sabático a través del milagro del maná. De esta manera, Dios asociaba el descanso sabático con la preocupación, el amor y el cuidado que Él tenía por ellos (Dt. 8:3). A las puertas de la Tierra Prometida, Moisés volvió a hablar al pueblo del sábado, asociándolo a la Redención.

OTRA RAZÓN PARA DESCANSAR

“Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día del sábado” (Deuteronomio 5:15).

Habían pasado casi 40 años desde que Dios había proclamado los Diez Mandamientos en el Sinaí. Ahora, la audiencia había cambiado. Una nueva generación estaba frente a Canaán, dispuesta a entrar en el reposo prometido (Heb. 3:8-11, 16-19). Al recordar los Mandamientos, el énfasis del sábado recae esta vez, no sobre el poder creador de Dios, sino sobre su poder redentor (Dt. 5:12-15). El sábado enlaza así el pasado [la Creación], el presente [la Redención] y el futuro [una Nueva Creación habitada por los redimidos] (Isaías 66:23). El sábado nos señala a Jesús, nuestro Creador y Redentor, con quien compartiremos la eternidad.

LA OBSERVANCIA DEL SÁBADO

“Si retrajeres a causa del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia; y al día santo de Jehová, honorable; y lo honrares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu negocio, ni hablando de él” (Isaías 58:13).

¿Cómo debo descansar el sábado, según el Salmo 92, Éxodo 16:29 e Isaías 58:13?

• Alabando a Dios (v. 1)
• Hablando a los demás de Dios (v. 2)
• Cantando a Dios (v. 3)
• Gozándonos en la Creación de Dios (v. 4-5)
• Recordando la justicia de Dios (v. 6-9)
• Encontrando nuevas fuerzas en Dios (v. 10)
• Reuniéndonos con Dios en su iglesia (v. 13)
• En compañía de mi familia y mis amigos (Éx. 16:29)
• Sin hacer mi propia voluntad (Is. 58:13)
• Disfrutando del sábado (Is. 58:13)
• Sin pensar en mi trabajo, ni hablando de él (Is. 58:13)

“Entonces te deleitarás en Jehová” (Isaías 58:14).

Nota de EGW: “El sábado no era para Israel solamente, sino para el mundo entero. Había sido dado a conocer al hombre en el Edén, y como los demás preceptos del Decálogo, es de obligación imperecedera […] Cuando el Edén vuelva a florecer en la tierra, el santo día de reposo de Dios será honrado por todos los que moren debajo del sol” (El Deseado de todas las gentes, pg. 249).

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