¿Cómo sabemos la voluntad de Dios para nuestras vidas?

la voluntad de dios

Fijé mi mirada al cielo, cerré los ojos y grité: ¿Qué quieres que haga? ¡Dime! ¿Cuál es tu voluntad? 

No imaginé que la respuesta estaría en un artículo de internet. Navegando por las redes en busca de respuestas, ingresé en un post cristiano donde leí la contestación a mis incertidumbres. 

El artículo comenzó con una invitación a responder tres preguntas para conocer la voluntad de Dios: 

¿Por qué quieres conocer la voluntad de Dios?

¿Cuándo sepas su voluntad qué harás? 

¿Cómo tus decisiones pueden ir acorde a su voluntad?

No contuve las ganas de responder las tres preguntas en los comentarios, me parecían muy sencillas. La primera, porque deseaba saber como piensa Dios. No deseo hacer su voluntad solo conocerla, para la segunda. En la tercera me rehusé a contestar. Estaba furioso, ¿cómo mis decisiones pueden ir acorde a la voluntad de Dios? Si hasta ese momento nadie, ni Él mismo me la mostraba. 

Apagué la computadora totalmente chasqueado por la poca información obtenida. Antes de dormir volví a considerar esas preguntas. Recordé el libro negro que usaba mi abuela para escuchar la voz de Dios, según ella, la Biblia. Lo busqué y abrí en el evangelio de Marcos 1:11 “Y una voz del cielo dijo: Tú eres mi Hijo amado. En ti me complazco”. Supe que hacer en ese instante.

Tomé la Biblia, encendí el ordenador y empecé a leer ese artículo tan peculiar. 

Un Principio de su Voluntad 

Leí con detenimiento la historia del rey Saúl. El primer rey de Israel por petición del pueblo a Dios. Formidable, un gran guerrero, hasta que un suceso imprevisto determinó su final. En 1 Samuel 28:6 el Señor no le respondió a Saúl su consulta, o sea, no le dio a conocer su voluntad por ninguna de las formas tradicionales de aquel momento. 

 Me pregunté la razón de este hecho fortuito. Al leer 1 Samuel 15:11,22-23 encontré la respuesta. Saúl había desobedecido la Palabra de Dios, por ende, El Señor no le iba a revelar algo que ya estaba escrito. Las decisiones de Saúl conllevaron la desdicha a su puesto y al cargo dado por el pueblo. Por esta razón, cuando Saúl pidió una respuesta a su consulta no le fue dada, ¡ya había sido dada! Sencillamente era, ya tú no eres rey. 

Terminó Saúl yendo a una espiritista para conocer la voluntad de Dios, cuando ya le había dicho el Señor por boca del profeta Samuel la abominación tan grande que es ir a adivinadores. Comprendí en ese momento la primera norma para conocer la voluntad de Dios:

“Para comprender la voluntad de Dios en nuestras vidas, debemos obedecer los mandatos que son revelados en su Palabra”

Pensé en la importancia de este principio, porque no lo estaba cumpliendo. No sabía mucho de la Biblia, pero sí sabía como obtener ese conocimiento y empezar a ponerlo en práctica. Se hacía muy interesante cada historia en el artículo y era como si la voz de Dios me estuviera hablando. Seguí con el siguiente punto. 

La Voluntad General 

Cuando empecé con este punto jamás imaginé la gran traba que estaba colocándome para conocer la voluntad de Dios. 

Leí el famoso versículo del Padre Nuestro que habla sobre la voluntad de Dios, dice: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo” (Mateo 6:10) Lo más interesante fue entender que, si estaba pidiendo que viniera el reino de Dios, es porque esa debería ser su voluntad, además lo estaba pidiendo Jesús. Después fui a Gálatas 1:4, donde ví como la voluntad de Dios era darse a sí mismo por mis pecados para librarme de este tiempo (siglo) malo. 

Necesitaba comprender más, pero antes quería saber si Dios me permitía saber su voluntad. No cabe duda que si quiere: “Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál es la voluntad del Señor” (Efesios 5:17). Sin más dudas proseguí buscando la voluntad del Señor.

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Volví a retomar las citas que me decían cual era la voluntad de Dios para mi vida. 1 Pedro 2:15 me mostró la importancia de hacer el bien para hacer silenciar la ignorancia de personas que no quieren conocer de Dios. No solo eso, observe como la voluntad de Dios puede abordar el sufrimiento en la carta de 1 Pedro 4:19. 

Habían tantas citas y pasajes que mostraron la seguridad de estar bajo el manto del Todopoderoso que sin duda alguna, quería estar allí. Sin embargo, un problema revoloteaba por mi mente cuando tenía la seguridad de conocer la voluntad de Dios, mi propia voluntad no era capaz de seguir un camino tan recto, estrecho y difícil. Lo quería, pero no sabía como. 

“Enséñame a hacer tu voluntad…” Fue el ruego de David en el Salmo 143, tomé un tiempo para orar antes de seguir la lectura. Necesitaba sentir la plenitud de su voluntad en ese momento, su presencia guiándome, a la vez dudaba que fuese posible, pero no duré mucho en disipar esas dudas al hacer una promesa. 

Prometí seguir la voluntad de Dios si Él me la mostraba. No fue hasta que proseguí con el post, cuando me tope con una verdad infinita de gracia, amor y justicia. 

Terminé mi promesa y leí 1 Juan 2:17 “Y el mundo pasa, y su concupiscencia, pero el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre”. Estaba completando el círculo de incógnitas sobre Su voluntad, aún me parecía extraño el título del subtema con el inicio del bloque de lectura, pero todo tenía una razón. 

Hasta ese momento había leído la voluntad de Dios fuera de mi área personal, en otras palabras, ya no podía dudar del propósito (aún desconocido) que el Señor tenía para mi vida. Esto era la Voluntad General. El designio de Dios para mí como su hijo amado, como lo tuvo para Jesús cuando vino a la tierra a ser crucificado, era cumplir su misión, la enmienda que me dio en Mateo 28:19,20 y para cumplir necesitaba acceder a su gracia, aprender de Jesús, morir al “yo” al ser bautizado para vivir una vida llena de la plenitud de Cristo, aprender a vivir bajo la influencia total del Espíritu Santo, amando a Dios sobre todas las cosas y a mi prójimo como a mí mismo. 

Era un destello de grandeza saber la verdad de la voluntad general, no era necesario que entendiera todo en ese momento. Al conocer en las Escrituras el plan de salvación, cobró más sentido cada momento de mi vida, ya no era un esclavo del enemigo, era un siervo de Dios, un amigo de Jesús. En la tierra dijo a sus discípulos:  “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que os mando”, tenía que internalizar el segundo principio: 

“Para saber la voluntad de Dios en mi vida debo Obedecer”

La Voluntad Específica

Antes de seguir con la voluntad específica, me sentí apenado por la poca conciencia de la verdad que poseía. Muchas veces solo me sentaba a pensar lo que haría si yo fuera Dios. Al final, terminé dándome cuenta de la verdadera razón por la cual pensaba así, y es que no me había dado el tiempo para entender que ya Dios tenía un voluntad general en mi vida. 

Ahora, cuando entiendo la voluntad de Dios en forma general en mi vida ¿qué tengo que hacer para saber su voluntad en mis quehaceres diarios? ¿Qué debo estudiar? ¿Con quién me debo casar? Así comenzó la respuesta a la voluntad específica de Dios en mi vida. Seguí leyendo con mucha atención. 

Cuando el pueblo de Israel necesitaba una revelación directa iban al sacerdote que tenía el Urim y Tumim, unas especies de piedras colocadas en el pectoral del sacerdote para conocer la voluntad de Dios. Dependiendo de la piedra que alumbrara conocían si la respuesta era sí o no, si alumbraba el Urim era sí y si alumbraba el Tumim era no. Ciertamente estas piedras ya no están entre nosotros, pero que bueno sería tener unas, o al menos eso pensé. 

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Recibí una gran noticia al leer que se podía pedir una señal a Dios de las decisiones no plasmadas directamente en su Palabra. En la Biblia hay ejemplos de estas señales divinas, cuando Jonatán fue con su escudero a los filisteos presentó un acierto para conocer la voluntad específica de Dios. Tal cual como Jonatán dijo se cumplió, por la verdadera certeza al confiar en Dios como su única esperanza. 

De igual forma fue cuando un profeta reprendió al rey Jeroboam en 1 Reyes 13:1-6. Después de dar la represión expuso la forma en la cual se daría a conocer que fue palabra de Dios. Rompiéndose el altar y derramando el incienso conforme como el varón de Dios había dicho. Otro caso es el de Gedeón, al recibir una orden directa del Señor para dirigir a los hebreos a la guerra. No obstante, pidió una señal (prácticamente milagrosa), además dos veces y se le fue dada. 

No cabe dudas, es totalmente válido pedirle al Señor una señal de aquello que no está clarificado en su Santa Palabra. En mi experiencia personal, ya me había sucedido. Necesitaba tomar una decisión importante para culminar mi trabajo, le oré a Dios diciendo: Señor, si quieres que termine el trabajo, por favor, levantaba antes que suene la alarma del celular. 

Esa noche la alarma iba a sonar a las 3:30 am, una hora bastante anormal para levantarme. Pero, me acosté tranquilo, confiando en la soberanía de Dios. Al día siguiente me desperté, la alarma no había sonado, aunque podría ser el caso de que la hora se hubiese pasado y no escuchara la alarma. Par a mi sorpresa eran las tres de la mañana en punto. No necesitaba más, allí estaba la respuesta. 

Ya quería leer todo el artículo porque quería ir a vivir mi experiencia real con Dios, como nunca antes. Debía ser paciente en realidad, mientras más podía conocer, era mejor. 

Los riñones nocturnos 

Pensé que era una locura, la Biblia habla de los riñones. Empecé por el Salmo 16:7 “aun en las noches me enseñan mis riñones” Menos mal estaba leyendo un artículo, porque se haberlo leído directamente en la Biblia estaría más confundido todavía. 

En la cultura oriental de los años bíblicos se consideraban los riñones como los órganos capaces de hacernos sentir emociones muy fuertes. No estaban tan lejos de la realidad, las glándulas suprarrenales son las encargadas de segregar muchas sustancias (hormonas) para poder sentir alegría, miedo, tristeza y muchas otras más. 

En vista de tal confirmación, se podría traducir como conciencia esta palabra en nuestros días, por tal razón, el Señor puede influir en nuestra vida emocional, psíquica entiendo lo más profunda de nuestra alma a través de sueños e impresiones nocturnas. Recuerdo que hay una promesa en el libro de Joel muy conocida en la comunidad cristiana donde se dice que los jóvenes tendrán sueños y los ancianos verán visiones. No me cabe la más mínima duda que es una forma correcta, siempre que vaya aferrada a la Palabra de Dios para conocer su voluntad.

La Advertencia de la Voluntad de Dios 

Hasta este punto me sentía lleno de la voluntad de Dios, solo me faltaba empezar a ser parte de este maravilloso plan para mí vida y consultar diariamente con Dios sobre mis planes para aferrarme a los suyos. Creía saber todo lo referente para empezar a cumplir la voluntad de Él en mi vida. No estaba del todo mal, podía empezar a correr, pero con eso no sería suficiente. 

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Muchas veces la voluntad de Dios irá en contra de lo que a mí me parece correcto. Solo queda estar en completa seguridad en su Palabra para poder aferrarse a ella y cumplirla, esto es por la fe. No es impuesta, no es una obligación que empiezas a cumplir un día de la nada. Vas a necesitar trabajo, oración, lectura de la Palabra, consejo de otras personas (Prov 12:15), comenzar a caminar con Dios cada día en todo momento.

¿Todo esto como consecuencia de saber Su voluntad? Ya me sentía oprimido por la cantidad de responsabilidad, juntamente con los cambios en mi vida necesarios para eso. Es que cumplir la voluntad de Dios va a resultar en un cambio en nuestra vida personal, nadie nos obliga a hacerlo, pero conociendo lo importante que es ¿duraremos de hacerla? Para esto empezó otro punto.

 Las Implicaciones en tus Decisiones 

¿Recuerdas la primera pregunta del artículo? ¿Por qué quieres conocer la voluntad de Dios? Ya mi respuesta era diferente, ahora quería saberla para cumplirla, obedecerla a cabalidad. Con todo lo que implicaba hasta lo prometí a Dios.

En Lucas 22:42 hay un momento donde la voluntad de Cristo parece diferir de la de su Padre. Jesús no quería tomar de esa copa amarga, aunque estaba dispuesto a hacerlo si el Padre así lo requería. ¿Cómo haría yo eso? Si debo pasar alguna dificultad para fortalecer mi carácter ¿acaso mi voluntad estará completamente humillada a la de Dios? Cuando la tentación me abata y se cual es la voluntad de Dios ¿estaré dispuesto a cumplirla? 

La seguridad mía no podía estar en nadie, solo en Aquél que murió por mí. Verifique por mi mismo que ésta voluntad a la cual me sometía era buena, agradable y perfecta, Romanos 12:2 me lo confirmó. Quise saber hasta donde debía colocar la voluntad de Dios primero en mi vida, sin más dilación mientras comía mi pan favorito, leí como Jesús comparó al alimento físico por el cual vivimos y somos, con la voluntad de hacer la voluntad de su Padre (Juan 4:34). Una educadora cristiana estaba escribiendo un consejo a unos ministros y expresó: “No es fácil rendir al yo, someter todo a la voluntad de Dios… Sin embargo, es nuestro privilegio y nuestro deber el ser perfectos vencedores aquí. El alma debe ser sometida a Dios antes de poder ser renovada en el conocimiento y la santidad verdadera”

Por último, la implicación que más me impactó no fue recreado en los seres humanos, sino en Dios. Las ganas más fuertes puede tener alguien por la salvación de otra persona, no se compara a las inmensas ganas de Dios por salvar a sus hijos. Para cumplir esto, debemos creen en su Hijo, obtener la vida eterna y así, ser resucitados de los muertos en el día postrero (Juan 6:40). 

El último principio engloba la forma de asumir la voluntad de Dios en la vida, también escrito por la educadora cristiana: 

“Nuestra vida consiste en poner nuestra voluntad de parte de la voluntad de Dios”

La Lectura Final

Cuando concluí de leer el artículo, solo me arrodillé y medité en mi forma de pedir la voluntad de Dios. Ya tenía una idea clara del porqué quería saber su voluntad, adherido a mi accionar al saberlo y terminé dando mi voto de poner a Dios en primer lugar, antes de tomar una decisión en mi vida.

Agradezco a Dios porque el misterio de su voluntad fue revelado para nosotros en Cristo Jesús, en pocas palabras es que en poco tiempo, estaremos con Él. Allí podremos seguir aprendiendo y practicando colocar cada aspecto de nuestra vida en la voluntad de Dios.

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