El libro de Job – Indicios de esperanza

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Versículo para memorizar. Job 13:16. “Y él mismo será mi salvación, porque no entrará en su escuela-sabatica-4to-trimestre-2016presencia el impío”.

Las cosas ciertamente no son como deberían ser. Sin embargo, para un cristiano que vive con la promesa de la Segunda Venida, hay esperanza: una gran esperanza de lo que las cosas llegarán a ser. Llegarán a ser algo tan maravilloso que nosotros, con mentes oscurecidas por el pecado apenas podemos imaginar ahora. Esta semana, mientras seguimos explorando el tema del sufrimiento en el libro de Job, encontraremos que, aun en medio de la tragedia injusta y sin sentido que le sobrevino, Job todavía pudo pronunciar palabras de esperanza.

FRAGUADORES DE MENTIRAS.

“Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio; el que cierra sus labios es entendido” (Prov. 17:28).

“Porque ciertamente vosotros sois fraguadores de mentira; sois todos vosotros médicos nulos” (Job 13:4).

Gran parte del libro de Job consiste en la defensa contra lo que él sabe que es una mezcla de verdad y error. Estos hombres no mostraban mucho tacto y simpatía; pretendían hablar a favor de Dios al justificar lo que le había sucedido a Job, y Job les respondió. Job expresa que estos hombres no solo mienten, sino también dicen mentiras acerca de Dios. Seguramente, sería mejor no hablar que equivocarse al hacerlo.

AUNQUE ME MATARE.

“He aquí, aunque él me matare, en él esperaré; No obstante, defenderé delante de él mis caminos” (Job 13:15).

Cuando murieron los hijos de Job, perdió sus propiedades y perdió su salud, Job no tenía la ventaja de saber cómo terminarían las cosas. En cambio, él sabía que, de repente, su vida se había vuelto desagradable. Incluso en ese momento, Job todavía expresaba esperanza en Dios. Job sabía que la única cosa que todavía no lo había alcanzado era la muerte, que bien podía venir y que Dios también la podía causar.

Nota de EGW: “Siempre debes recordar las riquezas de la gracia de Cristo. Atesora las lecciones que su amor provee. Permite que tu fe sea como la de Job, para que puedas afirmar: ‘Aunque me matare, en él esperaré’. Aférrate de las promesas de tu Padre celestial, y recuerda su anterior trato contigo y con sus siervos; porque ‘a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien’ ” (R&H, 20 de octubre de 1910).

 INDICIOS DE ESPERANZA.

“Y él mismo será mi salvación, Porque no entrará en su presencia el impío” (Job 13:16).

Después de todo, ¿qué es la salvación sino la liberación de la muerte? Y ¿qué es la muerte para los salvados, sino un breve momento de descanso, un instante de sueño, seguido por la resurrección a la vida eterna? Job sabía que su salvación se encontraba solo en Dios, en una vida entregada en fiel obediencia a él. Por eso, el hombre malo y sin Dios, no tenía esperanza. Antes de la Cruz, los seguidores más fieles del Señor tales como Job, seguramente, no tenían una comprensión tan completa de la salvación como la que tenemos los que vivimos después de la Cruz. No obstante, Job entendía lo suficiente como para saber que su esperanza de salvación estaba solo en Dios y que esos sacrificios eran una expresión de cómo debía encontrarse esta salvación.

ESPERANZA ANTES DE QUE COMENZARA EL MUNDO.

“Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos” (2 Timoteo 1:9).

Las palabras de Job son un testimonio de su vida de fe y obediencia. Job tenía esperanza porque servía a un Dios de esperanza. Aun en medio de todas las historias de pecaminosidad humana, la Biblia es un libro repleto de esperanza, y presenta la visión de algo que está más allá de lo que este mundo ofrece.

 Nota de EGW: “El mundo ha sido confiado a Cristo, y por él ha fluido toda bendición de Dios a la especie caída. Era Redentor antes de su encarnación tanto como después. Tan pronto como hubo pecado, hubo un Salvador” (DTG 180, 181).

Aun antes de que existiéramos, Dios tenía un plan para ofrecernos la esperanza de la vida eterna. Este no surgió después de que la necesitáramos, sino ya estaba allí para cuando la necesitáramos. Como cristianos, tenemos mucho que esperar. Existimos en un universo creado por un Dios que nos ama, que nos redimió, que escucha nuestras oraciones, que intercede por nosotros, que promete no abandonarnos nunca, y que promete también levantar nuestros cuerpos de la muerte y darnos vida eterna con él.

IMÁGENES DE ESPERANZA

“En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.” (Daniel 12:1-2).

De tapa a tapa, la Biblia está llena de maravillosas palabras de esperanza. Job tenía su esperanza puesta en la resurrección. Él miró por fe, más allá de su situación, al día de la resurrección. Job no poseía escrito alguno, como nosotros, que le animara a creer en el futuro; fue su confianza en Dios lo que le permitió contemplar el futuro, creer en la resurrección, la gran esperanza de todos. La respuesta final necesita ubicarse en el hecho histórico de la resurrección de Jesucristo, que proveed la base para todas sus esperanzas, y específicamente para aquellas que nos permiten ver más allá de los confines de la muerte.

En medio de los aparentemente interminables discursos de los amigos de Job y sus respuestas desesperadas, hay repentinos rayos de esperanza. Esta lección tarta de estos rayos, que apuntan a una esperanza en la resurrección que Job llamó suya. En última instancia, la razón de esta esperanza se puede encontrar solo en la resurrección de Cristo.

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