Daniel – De la confesión a la consolación

Versículo para memorizar. Daniel 9:19. “Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mío; porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo”.

El tercer año de Belsasar, Dios le mostró a Daniel una visión (hâzôn) que incluía la visión (mar’ah) de los 2.300 días, relacionada con el santuario desolado. Años más tarde, en respuesta al estudio y la oración de Daniel acerca de la desolación del santuario, Dios envía de nuevo a Gabriel para dar una explicación detallada de la visión (mar’ah).

LA CENTRALIDAD DE LA PALABRA DE DIOS

“en el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años” (Daniel 9:2).

Al estudiar las Escrituras, Daniel averiguó que Jerusalén había de permanecer asolada y servirían a Babilonia 70 años (Jeremías 25:11-12; 29:10), como consecuencia del pecado de Israel (Levítico 26:31-35; ver 2ª de Crónicas 36:17-21). En ese momento (538 a.C.), él mismo llevaba ya casi 70 años sirviendo a Babilonia (605 a.C.), y habían pasado casi 50 años desde la total desolación de Jerusalén y del Templo (586 a.C.). Su estudio le permitió reconocer el momento en el que vivía, y volverse a Dios reclamando el cumplimiento de sus promesas. Como sucedía en el tiempo de Daniel, nosotros estamos viviendo hoy tiempos proféticos. Al igual que él, necesitamos escudriñar las Escrituras. De nuestro estudio obtendremos:

• Una explicación del mundo en el que vivimos.
• La historia del conflicto entre el bien y el mal.
• La aniquilación del mal y el establecimiento del Reino de Dios.
• Nuestra situación actual en el calendario profético divino.
• Nuestro lugar en el plan divino, y cómo vivir de acuerdo en él.
• Esperanza en medio de un mundo que no puede ofrecerla.

UN LLAMADO A LA GRACIA

“Y ahora, Dios y Señor nuestro, escucha las oraciones y súplicas de este siervo tuyo. Haz honor a tu nombre y mira con amor a tu santuario, que ha quedado desolado” (Daniel 9:17 NVI).

En su oración, Daniel pide la gracia que no merece y el perdón que no se ha ganado. Así deben ser nuestras oraciones ante Dios. ¿Cuál es la base sobre la que Daniel se apoya para hacer su petición a Dios?

• La justicia de Dios (v. 16).
• El amor de Dios (v. 17).
• La misericordia de Dios (v. 18).
• Por amor de Dios mismo (v. 19a).
• Por la honra del nombre de Dios (v. 19b).

En definitiva, Daniel solicita que su petición sea concedida para que el nombre de Dios sea honrado.

EL VALOR DE LA INTERCESIÓN

“hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas” (Daniel 9:5).

La oración de Daniel es una oración intercesora, similar a las de Moisés (Éxo. 32:11-13) o Elías (1R. 18:41-46). Daniel carga sobre sí los pecados de su pueblo, haciéndolos suyos, y presentándose ante Dios con todo su pecado e indignidad. No excusa el pecado, ni lo minimiza. Han transgredido la Ley. No han hecho caso de las advertencias divinas. Merecen su castigo. No obstante, intercede por el pueblo para solicitar misericordia de parte de Dios. Cuando oramos por otras personas o por el pueblo de Dios, Dios escucha nuestra oración y puede intervenir a su favor.

LA OBRA DEL MESÍAS

“Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión [mar’ah]” (Daniel 9:23).

Mientras Daniel oraba, Dios dio la orden a Gabriel de que le explicase la parte de la visión (hâzôn) que no había sido explicada anteriormente: la visión (mar’ah) de Daniel 8:13-14. Daniel estaba preocupado porque, según esta visión, interpretaba que el pecado de su pueblo podía provocar que la desolación de Jerusalén se alargase en el tiempo (v. 16). Gabriel comienza su explicación diciéndole que se habían cortado (determinado) 70 semanas “sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad” (v. 24). Durante ese periodo, el pueblo debía prepararse para la obra que el Mesías iba a hacer por ellos (y por nosotros).
¿Cuál es la obra que Jesús iba a realizar al finalizar las 70 semanas? Daniel 9:24.

• Terminar la prevaricación. Acabar con la rebelión contra Dios.
• Poner fin al pecado. Perdonar el pecado.
• Expiar la iniquidad. Pagar el precio exigido por la Ley.
• Traer la justicia perdurable. Hacernos justos para siempre.
• Sellar la visión y la profecía. Cumplir las profecías mesiánicas anunciadas por los profetas.
• Ungir al Santo de los santos. Inaugurar el Santuario celestial, comenzando así la obra de intercesión.

EL CALENDARIO PROFÉTICO

“Setenta semanas están cortadas para tu pueblo y tu santa ciudad” (Daniel 9:24 RV2000).

La preocupación de Daniel por el santuario asolado (v. 17), implica que aún tenía en mente la visión recibida 12 años antes (Daniel 8:1). Las 70 semanas, cortadas del periodo mayor de 2.300 días, indican su comienzo.

“Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado”

Nota de EGW: “Dios desea que vayamos a él en oración para que él pueda alumbrar nuestras mentes. Solo él puede darnos una clara comprensión de la verdad. Él solo puede ablandar y subyugar el corazón. Puede agudizar el entendimiento para discernir la verdad del error. Puede afirmar la mente variante y darle un conocimiento y una fe que soportarán la prueba. Orad, pues; orad sin cesar. El Señor que oyó la oración de Daniel, oirá la vuestra si os acercáis a él como Daniel lo hizo” (La oración, pg. 111).