[pdf-lite linktext=»Descargar este resumen en PDF» icon=»2″ titlepage=»Resumen del Estudio Bíblico»]
Versículo para memorizar. 2 Ped. 3:11. “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis
vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir!”
En edades pasadas, las personas que no creían en Dios eran consideradas indignas de confianza, e incluso potencialmente peligrosas. ¿Por qué? La idea era simple: si no creían en Dios, entonces no creían en un juicio futuro en el que tendrían que responder ante el Señor por sus hechos. Sin este incentivo, las personas tendrían una mayor tendencia a hacer el mal.
LA LÍNEA DE AUTORIDAD.
“Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento, para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles” (2 Ped. 3:1, 2).
Pedro advirtió a sus lectores acerca de la clase de enseñanzas peligrosas que enfrentaría la iglesia. Advirtió contra aquellos que, mientras prometían libertad, guiaban a las personas nuevamente a la esclavitud del pecado, lo opuesto a la libertad que se nos ha prometido en Cristo. Pedro recuerda a sus lectores las palabras inspiradas que les habían llegado a través de los “santos profetas” que lo precedieron. Así, una vez más, los estaba dirigiendo a la Biblia, al Antiguo Testamento. Les estaba recordando que tenían la “palabra profética más segura”. Nada del Nuevo Testamento justifica la idea de que el Antiguo Testamento ya no es válido o no tiene importancia. Por el contrario, es el testimonio del Antiguo Testamento lo que nos ayuda a establecer la validez del Nuevo Testamento y las afirmaciones que Pedro estaba haciendo acerca de Jesús.
LOS BURLADORES.
“Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen, así como desde el principio de la creación. (2 de Ped. 3: 3-4).
Hay una similitud importante entre aquellos que promueven una falsa libertad y aquellos que expresarán escepticismo en relación con la Segunda Venida. Los del primer grupo, “siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia”, mientras aquellos que niegan el regreso de Cristo andan “según sus propias concupiscencias”. Los burladores, advirtió Pedro, harán una pregunta específica: “¿Dónde está la promesa de su advenimiento?”. Al hacerlo, desafiarán la antigua y constante creencia de los cristianos de que Jesús regresará a esta Tierra, y que lo hará pronto. Después de todo, y especialmente porque están hablando acerca de los últimos días, estos burladores presentarán la innegable realidad de que muchos cristianos han muerto y las cosas permanecen igual que siempre.
MIL AÑOS COMO UN DÍA.
“Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.” (2ª de Pedro 3:8-10).
Pedro responde al cuestionamiento de la naturaleza constante del mundo. Les recuerda a sus lectores que no es verdad que el mundo ha permanecido sin cambios desde la Creación (nota que Pedro regresa inmediatamente a la Palabra de Dios como su fuente y autoridad). Hubo un tiempo de gran maldad, después del cual Dios destruyó al mundo con un diluvio. Y, de hecho, el Diluvio trajo un gran cambio, que permanece con nosotros hasta hoy. Pedro, entonces, dice que la siguiente destrucción será con fuego, no con agua. Pedro advierte que la paciencia de Dios no debería ser tomada como una oportunidad para posponer una decisión por Jesús. El Día del Señor vendrá tan inesperadamente como un ladrón en la noche. Si bien un ladrón que llega de noche busca, probablemente, pasar inadvertido, el Día del Señor, aunque llegue como un ladrón, ciertamente no pasará inadvertido.
¿QUÉ IMPORTANCIA TIENE?
“Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. (2ª de Pedro 3:11-13).
Nuestra iglesia revela nuestra creencia en la realidad del regreso de Cristo. Esta enseñanza es fundacional; nuestra fe cristiana carecería de sentido sin el regreso de Cristo y todo lo que promete. Sí, cuanto más tiempo estamos aquí, más cerca estamos de la Segunda Venida. Por otro lado, cuanto más tiempo estamos aquí, más fácil se hace pensar en su venida como algo tan lejano que realmente no tiene impacto en nuestra vida diaria. La Escritura advierte en contra de esta clase de complacencia. Como lo dijo Pedro, si Jesús ha de regresar, y hemos de enfrentar el Juicio, los cristianos tendríamos que llevar vidas de santidad y piedad.
UNA APELACION FINAL.
“Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.” (2ª de Pedro 3:14).
A su vez, considerando lo que leímos antes acerca de falsos maestros que prometen libertad, no es difícil de imaginar a las personas utilizando los escritos de Pablo acerca de la libertad y la gracia para excusar comportamientos pecaminosos. Pablo enfatizó fuertemente la justificación solamente por la fe, pero nada en sus escritos da a las personas licencia para pecar.
Nota de EGW: “Por cuanto no sabemos la hora exacta de su venida, se nos ordena que velemos. ‘Bienaventurados aquellos siervos, a los cuales cuando el Señor viniere, hallare velando’ (Luc. 12:37). Los que velan esperando la venida de su Señor no aguardan en ociosa expectativa. La espera de la venida de Cristo debe inducir a los hombres a temer al Señor y sus juicios sobre los transgresores. Les ha de hacer sentir cuán gran pecado es rechazar sus ofrecimientos de misericordia. Los que aguardan al Señor purifican sus almas obedeciendo la verdad” (DTG 588).
Pedro contrasta las actitudes de aquellos que anhelan el Juicio, la erradicación del pecado y la nueva Creación con las actitudes de los burladores que quieren negar la Creación original, el juicio en el Diluvio, y el Juicio Final y la nueva Creación venideros. Apela a sus lectores a actuar en concordancia con lo que ciertamente ocurrirá.
[pdf-lite linktext=»Descargar este resumen en PDF» icon=»2″ titlepage=»Resumen del Estudio Bíblico»]
