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Versículo para memorizar. Apocalipsis 15:3. “Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y
verdaderos son tus caminos, Rey de los santos”
Una de las señales más reveladoras del verdadero pueblo de Dios en los últimos días es la proclamación del mensaje del tercer ángel, que advierte en contra de recibir la marca de la bestia. Sin embargo, a pesar de ser la advertencia más seria de toda la Biblia, con los años se han sugerido muchas ideas confusas en cuanto a lo que esta marca representa: un código de barras en la frente, un número de tarjeta de crédito o alguna identificación biométrica. el pueblo remanente de Dios necesita tener una comprensión clara de este tema para proclamar el mensaje del tercer ángel con poder.
LA SEÑAL DE DIOS QUE IDENTIFICA A SU PUEBLO.
“Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones. Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros. Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros”. (Génesis 17:9-11).
“Y les di también mis días de reposo, [a] para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico.”. (Ezequiel 20:12). [a] Equivale a sábado.
En tiempos del Antiguo Testamento había dos señales externas que identificaban al verdadero pueblo de Dios. Uno de ellos era la circuncisión y el otros era el sábado. El significado de circuncisión es “renovar el corazón”. En el Nuevo Testamento la circuncisión es reemplazada por el bautismo, que simboliza la conversión, una “nueva creación”, la muerte al pecado y una vida nueva. La otra señal es el sábado como señal se retrotrae a la Creación, mientras que la circuncisión recién comenzó con Abraham. Por eso Jesús dijo, haciendo referencia al Génesis, que “el día de reposo fue hecho por causa del hombre”. Muestra que pertenecemos a Dios: por creación, porque él nos hizo; y por redención, porque nos justifica y nos santifica.
LA BESTIA Y LA ADORACIÓN FALSA.
“y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre.” (Apocalipsis 13:17).
Recibir la ira no diluida de Dios, ser castigados por las siete últimas plagas y, finalmente, ser arrojados al lago de fuego. ¡Qué contraste con aquellos que rechazaron la marca de la bestia y triunfantes entonan alabanzas a Dios y al Cordero sobre el mar de vidrio! ¿Cuál es la marca que nadie quiere recibir? La adoración falsa. Los mensajes de los tres ángeles separan a toda la humanidad en dos grupos: los que adoran al Creador al guardar todos sus Mandamientos, incluyendo el del sábado, y los que adoran a la bestia y a su imagen. Por lo tanto, esta falsa forma de adoración ofrece una alternativa a la adoración al Creador.
EL SELLO DE DIOS.
“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria”. (Efesios 1:13-14).
El sello de Dios es una señal de pertenencia y protección de Dios hacia su pueblo. Pablo describe el sellamiento en relación con la conversión y la recepción del don del Espíritu Santo. Este regalo, al que llama “arras”, o “garantía”, les da a todos los creyentes como un aval de la completa redención y herencia futura que recibirán cuando Jesús venga. El libro de Apocalipsis describe otro sellamiento justo antes de la Segunda Venida. El sello se da a los verdaderos adoradores de Dios mientras que la marca se da a los adoradores de la bestia. El sello se coloca solo en la frente, lo que indica una decisión mental definitiva de adorar a Dios de la manera que él ordenó. La marca, por otro lado, se coloca en la frente o en la mano. Esto significa que la gente puede adorar a la bestia por una de dos razones. O bien concuerdan con ella, y creen que efectivamente están adorando a Dios, o no concuerdan con ella, pero la aceptan porque temen las graves consecuencias de no avenirse: no poder comprar ni vender y finalmente ser ejecutados.
LA MARCA DE LA BESTIA.
“Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”. (Apocalipsis 14:12).
“los mandamientos de Dios” incluyen el cuarto Mandamiento, el sábado, que señala a Dios como el Creador y el único que debe ser adorado. No es de extrañar, entonces, que muchos consideren que “la marca de la bestia” está directamente ligada a la adoración dominical, un falso “día de reposo” que no se prescribe en la Biblia, en contraposición con la observancia del cuarto Mandamiento, que sí está prescrita en la Biblia. ¿Significa eso que los cristianos que adoran a Dios el domingo tienen la marca de la bestia ahora? No. Según Apocalipsis 13:15, los que se nieguen a unirse a esta falsa adoración de la bestia serán asesinados. Finalmente, esto se convertirá en una cuestión de vida o muerte. Sin embargo, obviamente estos acontecimientos aún no han llegado a ese punto, y la marca de la bestia no se impondrá hasta que llegue esta prueba final. Por lo tanto, nadie ha recibido la marca de la bestia todavía.
EL SÁBADO COMO EL SELLO.
“Acuérdate del día de reposo[a] para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo[b] para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo [a] y lo santificó.;” (Éxodo 20:8-11). [a] Equivale a sábado.
El sábado se encuentra en el corazón de los Diez Mandamientos. Fue dado por el Creador como una señal o un sello de su autoridad. Lo identifica por su nombre: “Jehová tu Dios”. Identifica el reino sobre el que tiene jurisdicción: “los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay”. También identifica el fundamento de su autoridad: “Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra […] y reposó en el séptimo día”. El Nuevo Testamento indica que Jesús es a través de quien Dios hizo todas las cosas (Juan 1:1-3; Col. 1:16; Heb. 1:1, 2). Es Jesús quien creó nuestro mundo en seis días y descansó en el séptimo día. Por lo tanto, es muy significativo que cuando Jesús pendía de la cruz ese viernes de tarde, clamara: “Consumado es” (Juan 19:30). Así como descansó el sábado después de terminar su obra de la Creación, así también Jesús descansó en la tumba durante el sábado después de terminar su obra sacrificial al morir en nuestro lugar por nuestra redención. El sábado es un símbolo perfecto del hecho de que no podemos salvarnos a nosotros mismos, que de principio a fin es la obra de Cristo, que se hace posible mediante la fe.
Nota de EGW: “El sábado será́ la gran prueba de lealtad, pues es el punto de verdad especialmente controvertido. Cuando la prueba final les sea aplicada a los hombres, entonces se trazará la línea de demarcación entre quienes sirven a Dios y quienes no lo sirven. Mientras que la observancia del falso día de reposo (domingo) –en obediencia a la ley del Estado y en oposición al cuarto Mandamiento– será́ una declaración de obediencia a un poder que está en oposición a Dios, la observancia del verdadero día de reposo (sábado)
–en obediencia a la Ley de Dios– será́ una evidencia de lealtad al Creador. Mientras que una clase de personas, al aceptar el signo de la sumisión a los poderes terrenales, recibe la marca de la bestia, la otra, por haber elegido el signo de obediencia a la autoridad divina, recibirá́ el sello de Dios” (Conflicto de los siglos, pg. 591).
El sello de Dios indica que pertenecemos a Dios como nuestro Creador y Salvador y, por lo tanto, es una señal de vida y esperanza. La marca de la bestia, por otra parte, indica apostasía y, por lo tanto, es una señal de pérdida y muerte.
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