Esdras y Nehemías – Cómo afrontar las malas decisiones

Versículo para memorizar. Esdras 9:6. “Y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a
ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo”.

Tras el retorno a Jerusalén, el remanente se contaminó contrayendo matrimonio con personas idólatras. Tanto Esdras como Nehemías enfrentaron este problema en distintos momentos. Comprender cómo actuaron ellos en su tiempo y cultura nos ayudara a enfrentar este problema en nuestro propio tiempo.

LA REACCIÓN DE NEHEMÍAS

“y la mitad de sus hijos hablaban la lengua de Asdod, porque no sabían hablar judaico, sino que hablaban conforme a la lengua de cada pueblo” (Nehemías 13:24).

A pesar de que el pueblo se había comprometido poco antes a no tomar esposas extranjeras (Nehemías 10:30), aprovecharon la ausencia de Nehemías para recaer de nuevo en esta costumbre. Probablemente, estas esposas fueron tomadas como segundas esposas. Por ello, la mitad de los hijos hablaban una lengua y la otra mitad otra. Dado que el “judaico” (hebreo) era la lengua en la que estaba escrita la Palabra de Dios, había un serio peligro de abandonar la fe. Nehemías usó su poder civil para castigar a algunos de ellos, mostrando así su indignación por lo ocurrido.

LA REPRENSIÓN DE NEHEMÍAS

“¿No pecó por esto Salomón, rey de Israel? Bien que en muchas naciones no hubo rey como él, que era amado de su Dios, y Dios lo había puesto por rey sobre todo Israel, aun a él le hicieron pecar las mujeres extranjeras” (Nehemías 13:26).

Nehemías le explicó al pueblo por qué no debían tomar mujeres extranjeras. Hubo israelitas que se casaron con mujeres extranjeras, sin que esto se considerase pecado.

• Moisés se casó con Séfora, madianita.
• Salmón se casó con Rahab, cananea.
• Booz se casó con Ruth, moabita.

No era un problema de nacionalismo, sino de religión. El problema, o pecado, radica en unirse íntimamente con una persona que tiene una fe diferente, o que ni siquiera cree en Dios. Si estamos comprometidos con Dios, buscaremos la “ayuda idónea” que nos lleve a fomentar la devoción mutua por Dios.

ESDRAS REACCIONA

“Cuando oí esto, rasgué mi vestido y mi manto, y arranqué pelo de mi cabeza y de mi barba, y me senté angustiado en extremo” (Esdras 9:3).

Entre el tiempo de Zorobabel y la llegada de Esdras, el pueblo de Israel había comenzado a contraer matrimonios mixtos entre israelitas y cananeos. La queja surgió de los dirigentes civiles, ya que los mismos sacerdotes y levitas se habían contaminado con este tipo de matrimonios que la ley prohibía. Esdras, consciente de que ésta había sido una de las razones para la entrada de la idolatría y la caída moral del pueblo, se entristeció en extremo. Quedó postrado hasta la hora del sacrificio vespertino y, entonces, elevó una oración a Dios reconociendo que habían pecado al no haberse separado de los pueblos paganos.

ESDRAS ACTÚA

“Ahora, pues, hagamos pacto con nuestro Dios, que despediremos a todas las mujeres y los nacidos de ellas, según el consejo de mi señor y de los que temen el mandamiento de nuestro Dios; y hágase conforme a la ley” (Esdras 10:3).

La investigación de este asunto se demoró durante varios meses, a pesar del número relativamente pequeño de los implicados (aprox. cuatro de cada mil matrimonios). ¿Qué mujeres extranjeras debían considerarse “paganas”? ¿Qué estaban enseñando a sus hijos, o cuál era su influencia sobre la familia? Las mujeres despedidas no fueron separadas de sus hijos, ni se les dejó desamparadas. La palabra “despedir” no se usa como sinónimo de divorcio, sino de anulación matrimonial. Estos matrimonios eran ilegales, prohibidos por la ley. Dios quiere que nuestra naturaleza humana esté sujeta a Él y que nuestro compromiso con Dios sea firme, sin altibajos, y que siempre pongamos a Dios en primer lugar.

EL MATRIMONIO ACTUAL

“No os unáis en un mismo yugo con los que no creen, pues ¿qué tienen en común la justicia y la injusticia? ¿O qué unión puede haber entre la luz y la oscuridad? No puede haber armonía entre Cristo y Belial ni entre un creyente y un incrédulo” (2ª de Corintios 6:14-15 DHHe).

Debemos amar a Dios sobre todas las cosas y buscar primeramente el Reino de Dios (Marcos 12:30; Mateo 6:33). ¿No le consultaremos a Él primero antes de tomar una decisión tan trascendental como el matrimonio? Su consejo es claro: una unión íntima con una persona incrédula no nos elevará espiritualmente, sino que tenderá a apartarnos de nuestra fe. No obstante, Pablo aconseja al creyente seguir siendo fiel a su cónyuge incrédulo y no separarse (1ª de Corintios 7:12-16). Podemos tener la seguridad de que, a pesar de nuestras decisiones erróneas, la gracia de Dios sigue estando disponible para todos.

Nota de EGW: “Nadie que tema a Dios puede unirse sin peligro con quien no le teme. “¿Andarán dos juntos si no están de acuerdo?” Amós 3:3. La felicidad y la prosperidad del matrimonio dependen de la unidad que haya entre los esposos; pero entre el creyente y el incrédulo hay una diferencia radical de gustos, inclinaciones y propósitos. Sirven a dos señores, entre los cuales la concordia es imposible. Por puros y rectos que sean los principios de una persona, la influencia de un cónyuge incrédulo tenderá a apartarla de Dios” (Patriarcas y profetas, pg. 153).

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