Versículo para memorizar. Mateo 4:4. “El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la
boca de Dios.”
Cuando Jesús comenzó su predicación, no existía la Biblia tal como la conocemos hoy. Esto es así por el hecho de que el Nuevo Testamento todavía no había sido escrito. Por esta razón, podemos decir ciertamente que, para Jesús y los apóstoles, la Biblia era el Antiguo Testamento. Generalmente, ellos se referían a esta parte de la Biblia como “Las Escrituras”. El uso que Jesús y los apóstoles hicieron de las Escrituras son un modelo que nos enseña cómo deberíamos usar y entender la Biblia hoy.
ESCRITO ESTÁ
“Escrito está…” (Mateo 4:4, 7, 10; Lucas 4:4, 8, 12).
Antes de comenzar su ministerio, Jesús fue tentado especialmente por Satanás. A cada una de las tentaciones, Jesús respondió con un texto bíblico:
• Al ser tentado por el apetito: “no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre”. (Dt. 8:3).
• Al ser tentado por la presunción: “No tentaréis a Jehová vuestro Dios. (Dt. 6:16).
• Al ser tentado por el poder: “A Jehová tu Dios temerás, a él solo servirás”. (Dt. 10:20).
Para Él, la Biblia era la máxima autoridad y el fundamento más seguro de la fe. Debemos aceptar la guía segura de la Palabra de Dios antes que cualquier opinión o razonamiento.
JESÚS Y LA LEY
“No penséis que yo he venido a poner fin a la ley de Moisés y a las enseñanzas de los profetas. No he venido a ponerles fin, sino a darles su verdadero sentido” (Mateo 5:17 DHHe).
Jesús entendía las Escrituras como la norma de vida por la cual debemos regir nuestra vida. Cuando decía “pero yo os digo” (Mt. 5:22, 28, 32, 39, 44), no estaba dando nuevas instrucciones, sino aclarando y dándole el verdadero sentido a lo ya escrito por Moisés y los profetas. Al ser interrogado sobre la norma más importante (Mateo 22:36-40), Jesús recurrió nuevamente a las Escrituras: Deuteronomio 6:5 y Levítico 19:18. En realidad, el Nuevo Testamento es una ampliación, explicación y cumplimiento del Antiguo Testamento, interpretado a la luz de la muerte, resurrección y glorificación de Jesús.
JESÚS Y TODA LA ESCRITURA
“Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos” (Lucas 24:44).
La Biblia hebrea (Antiguo Testamento) tiene la siguiente estructura:
• La Ley. Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.
• Los profetas. Josué, Jueces, Samuel, Reyes, Isaías, Jeremías, Ezequiel y Los doce.
• Los escritos. Salmos, Proverbios, Job, Cantares, Rut, Proverbios, Eclesiastés, Ester, Daniel, Esdras/Nehemías y Crónicas.
Para Jesús todas las Escrituras son inspiradas y tienen autoridad para enseñarnos la voluntad de Dios. Esto es lo que Él enseñó, y lo que nos manda que nosotros enseñemos (Mateo 28:20).
JESÚS Y EL ORIGEN DE LA HISTORIA DE LA BIBLIA
“Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio” (Lucas 4:27).
Además de aceptar la Biblia como la Palabra de Dios, base de toda doctrina y norma autorizada para nuestra vida, Jesús la consideraba un libro histórico. Se refirió a sus personajes como personas reales, que vivieron en lugares reales y que se involucraron en hechos reales. Jesús mencionó a: Adán y Eva; Abel; Noé; Sodoma y Gomorra; la mujer de Lot; David; Salomón; Elías; Eliseo; Jonás; Zacarías; Isaías, …Mencionó a muchos de ellos como ejemplos a seguir o a evitar, como símbolo de lo que había de suceder, o como fuente doctrinal.
LOS APÓSTOLES Y LA BIBLIA
“Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra” (Romanos 9:17).
Pablo personifica a la Biblia como si fuese ella la que hablase a Faraón las palabras que Dios le dirigió. Aquí, como en Gálatas 3:8, Dios queda identificado con la Escritura. Lo que la Escritura dice ES la Palabra de Dios. Todos los autores del Nuevo Testamento usan el Antiguo como Palabra de Dios. Aceptan las palabras de los profetas como Palabra de Dios. Usan las historias de David, Lot o Abraham como realidades útiles para nuestra enseñanza (Ro. 11:9; 2P. 2:7; Stg. 2:23). Así, siguen el ejemplo de Jesús en su relación con la Biblia. De igual modo, nosotros debemos aceptar TODA la Biblia como el fundamento de nuestra fe y creencia.
Nota de EGW: “La Palabra de Dios incluye las escrituras del Antiguo Testamento, así como las del Nuevo. El uno no está completo sin el otro. Cristo declaró que las verdades del Antiguo Testamento son tan valiosas como las del Nuevo…Cristo, tal como fue manifestado por los patriarcas, simbolizado en el servicio expiatorio, pintado en la ley y revelado por los profetas, constituye las riquezas del Antiguo Testamento. Cristo en su vida, en su muerte y en su resurrección, Cristo tal como lo manifiesta el Espíritu Santo, constituye los tesoros del Nuevo Testamento. Nuestro Salvador, el resplandor de la gloria del Padre, pertenece tanto al Antiguo como al Nuevo Testamento” (Palabras de vida del gran Maestro, pg. 97).
