La educación – La Ley como educadora

Versículo para memorizar. Deuteronomio 6:5 “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas”.

Una función evidente de la Ley es mostrarnos el pecado (Romanos 7:7). Otra función es conducirnos a Cristo (Gálatas 3:24). Pero la Ley también cumple otras funciones. La Ley nos educa enseñándonos cómo hemos de vivir. Es la norma de vida que Dios quiere que alcancemos. Él mismo, en la persona de Jesús, nos dio ejemplo viviendo en esta tierra de acuerdo con toda la Ley (Juan 15:10).

AMAR Y TEMER A DIOS

“Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman a Jehová vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley” (Deuteronomio 31:12).

Dios ordenó que la Ley fuese leída ante todo el pueblo durante la fiesta de los Tabernáculos. Durante esa lectura, debía realizarse un proceso:

• OÍR
• APRENDER
• TEMER

Un sistema educativo sencillo que permitía a niños y adultos adquirir el principio básico de toda sabiduría: el temor de Dios (Salmo 111:10). No nacemos con una tendencia innata a temer a Dios, debemos aprender a hacerlo. Aprendemos de nuestros maestros cuando los respetamos. ¡Cuánto más debemos respetar al Gran Maestro para poder aprender de Él! Por supuesto, este temor debe ir atemperado con el amor. Por ello, también la Ley nos pide: “Ama al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas” (Dt. 6:5 NVI)

UN TESTIGO CONTRA NOSOTROS

“Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti” (Deuteronomio 31:26).

La función de un testigo es decir lo que ha visto y oído. La Ley “dice” lo que ve en nosotros: nuestro pecado. Siempre será un testigo CONTRA nosotros (Romanos 3:23). Reprende nuestro corazón, pero también nos encamina hacia la solución: Jesucristo (Gálatas 3:26). Dios ordenó a Moisés preparar otro “testigo” contra el pueblo: un canto (Deuteronomio 31:19). Este canto debía recordarles las maravillosas obras de Dios a su favor cuando se apartasen de la Ley. Esperamos el día en el que ni la Ley, ni el cántico de Moisés serán más testigos contra nosotros, sino que darán testimonio de que habremos alcanzado la victoria por la sangre del Cordero (Apocalipsis 15:3).

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PARA QUE SEAS PROSPERADO

“Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas” (Josué 1:7).

Una de las funciones más importantes de la Ley es darnos prosperidad, es decir, que tengamos éxito en aquello que emprendamos. La Ley nos enseña a vivir de acuerdo con los parámetros divinos. Por ello, Dios favorece especialmente a aquellos que anhelan hacer su voluntad (Deuteronomio 30:9-10; Salmo 1). Como parte de la educación cristiana, debemos guardar la Ley de Dios como un componente central de lo que significa vivir por fe y confiar en la gracia de Dios (Apocalipsis 14:12; Santiago 2:10-12).

EL AFÁN Y LAS LUCHAS DE LOS QUE GUARDAN LA LEY

“En todo cuanto emprendió en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley y los mandamientos, buscó a su Dios, lo hizo de todo corazón, y fue prosperado” (2ª de Crónicas 31:21).

Tanto Josué como Ezequías fueron prosperados por su obediencia a la Ley de Dios. Sin embargo, ¿qué paso con estos otros personajes que también obedecieron la Ley?

• Juan el Bautista. Fue decapitado en la cárcel
• Job. Perdió todo lo que tenía
• Pablo. Azotado, encarcelado, hambriento, náufrago, …
• Otros. Apedreados, aserrados, muertos a filo de espada, …

El que guarda la Ley no siempre prospera. Debemos recordar que vivimos en un mundo lleno de pecado. Además, el príncipe de este mundo tiene especial interés en impedir que seamos prosperados (Apocalipsis 12:17; Juan 16:33).

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JESÚS, NUESTRO EJEMPLO

“El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo” (1ª de Juan 2:6).

¿Cómo se comportó Jesús con respecto a la Ley de Dios cuando vivió en esta tierra?

• Fue obediente en todo (Filipenses 2:8).
• Respetó la Ley desde su niñez (Lucas 2:51-52).
• Se dejó educar por ella (Hebreos 5:8).
• Obedeció la Ley para agradar a Dios (Juan 8:29).
• Se deleitaba en obedecerla (Salmo 40:8).
• Guardaba la Ley por amor (Juan 15:10).

Aunque es evidente que nosotros no podemos guardar la Ley perfectamente como Jesús lo hizo, somos llamados a “andar como él anduvo”. La observancia de la Ley es un termómetro que mide tanto nuestra fe (Santiago 2:17) como nuestro amor hacia Jesús (Juan 14:15).

Nota de EGW: “En su vida y sus lecciones, Cristo dio un ejemplo perfecto del ministerio abnegado que tiene su origen en Dios… Toda su vida fue regida por una ley de servicio. Sirvió y ministró a todos. Así vivió la ley de Dios, y por su ejemplo nos mostró cómo debemos obedecerla nosotros” (El Deseado de todas las gentes, pg. 604).

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