Apacienta a mis ovejas – 1 y 2 de Pedro – Profecía y Escrituras

“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones”.

2ª de Pedro 1:19

Versículo para memorizar. 2 Ped. 1:19. “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones”.

Jesús se anunció a sí mismo en su Palabra a través de los profetas: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1ª Corintios 15:3-4). Después de ascender al cielo, sus discípulos dejaron por escrito su obra y su enseñanza para que nosotros pudiésemos conocer a Jesús, y rendir nuestra vida a Él.

JESÚS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO.

“Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos” (1ª de Pedro 1:10-11).

Pedro asegura a sus lectores que ocupan un lugar muy especial en la historia de la salvación. A ellos fue revelado mucho más de lo que había sido revelado a los profetas de antaño. Los profetas, de hecho, hablaban a las personas de su propia época, pero había partes cruciales de sus mensajes que no se cumplirían sino hasta la venida de Cristo. Tan ciertamente como se cumplieron las profecías que anunciaban la vida y obra de Jesús, se cumplirán aquellas que anuncian “las glorias que vendrían tras ellos” (1P. 1:11).

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TESTIGOS PRESENCIALES DE LA MAJESTAD.

“Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad” (2ª de Pedro 1:16).

Los Evangelios (algunos de los cuales ya circulaban entre los creyentes y eran tenidos como divinamente inspirados cuando Pedro escribió sus cartas), relatan las enseñanzas y milagros de Jesús. Pero Pedro quiere afianzar la fe de aquellos que no han conocido personalmente a Jesús, dándoles la seguridad de que él mismo fue testigo de lo que Jesús hizo y lo vio con sus propios ojos. De las muchas experiencias que vivió con Jesús, Pedro escogió un relato que le asombró, y en el cual pudo oír la voz de Dios Padre testificando de su relación especial con Jesús: la transfiguración (Mateo 17:1-8).

LA ESTRELLA DE LA MAÑANA EN NUESTROS CORAZONES.

“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (2ª de Pedro 1:19).

Una vez que nos ha transmitido su testimonio personal, Pedro quiere que todos podamos llegar a tener esa comunión especial con Jesús, a través del estudio de la Biblia. Jesús es el lucero de la mañana, la luz que vino a este mundo para sacarnos de la oscuridad del pecado (Apocalipsis 22:16; Juan 3:19; 8:12). Al estar atentos a la Palabra de Dios, tenemos mayor comunión con Jesús. Día a día, nuestros corazones se llenan más de la luz de Jesús y eso nos lleva, inevitablemente, a ser “la luz del mundo” (Mateo 5:14).

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LA PALABRA PROFÉTICA MÁS SEGURA.

“entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada” (2ª de Pedro 1:20).

¿Cuál es el significado de la expresión “interpretación privada” referida al estudio de las profecías?

• Los profetas no interpretaron sus propias profecías, aunque estudiaron posteriormente su significado (1P. 1:10).
• Debemos dejar que el Espíritu Santo, que inspiró las profecías, sea su intérprete (2P. 1:20).
• La interpretación profética debe ser consensuada por el cuerpo de creyentes, la iglesia, tras un estudio profundo dirigido por el Espíritu Santo (2Tim. 4:3-4).

En todo caso, Pedro quiere evitar las interpretaciones fantásticas y doctrinas erróneas usadas por “falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras” (1ª de Pedro 2:1).

LA PALABRA EN NUESTRA VIDA.

“porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2ª de Pedro 1:21).

La Biblia no es un libro de invención humana. El Espíritu Santo obró a través de “los santos hombres de Dios” que la escribieron. Por ello, tiene un poder especial para actuar en la vida de aquellos que la estudian con fe, tal como lo indica Pablo en 2ª de Timoteo 3:15-17:

• Transforma. Nos hace sabios para la salvación y nos prepara para toda buena obra.
• Adoctrina. Nos es útil para enseñar y para instruir en justicia.
• Guía. Nos redarguye y nos corrige.

Las Escrituras tienen un poder especial porque, a través de su estudio, y con la ayuda del Espíritu Santo, podemos conocer a Jesús, nuestra luz y nuestra salvación (Juan 5:39).

Nota de EGW: ““Las profecías tienen que ser estudiadas, y la vida de Cristo comparada con los escritos de los profetas. Él se identifica con las profecías declarando reiteradamente: ellos escribieron de mí; ellas testifican de mí. La Biblia es el único libro que da una descripción verdadera de Cristo Jesús; y si cada ser humano quisiera estudiarla como su libro de texto y obedecerla, ningún alma se perdería” (La educación cristiana, pg. 253).

Pedro cita sus propias experiencias sensoriales con Jesús como una base confiable para sus relatos del poder y la venida de Jesús. Pero luego afirma que la Palabra profética de Dios es más segura que las experiencias personales subjetivas, porque tiene su origen en el Espíritu Santo.

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