Unidos en Cristo – La restauración final de la unidad

Versículo para memorizar. 2ª Pedro 3:13. “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los
cuales mora la justicia”.

Somos llamados a vivir con esperanza mientras esperamos la culminación de la historia de la salvación. En ese momento, nuestra unidad con Cristo y con toda la Creación alcanzará su realización plena.

LA CERTEZA DEL REGRESO DE CRISTO.

«Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis» (Juan 14:3).

Jesús mismo prometió que volvería. Esta promesa ha llenado de esperanza a los creyentes, porque Dios siempre cumple lo que promete (1ª de Reyes 8:56). Tanto la Primera como la Segunda Venida de Jesús fueron profetizadas en las Escrituras. Al igual que se profetizó que nacería en Belén (Miqueas 5:1) y sería ungido el año 27 de nuestra era (Daniel 9:25), se profetizó –desde Enoc hasta Juan– que vendrá otra vez acompañado por sus santos ángeles (Judas 14; Apocalipsis 19:11-14). Tan ciertamente como se cumplieron las profecías relativas a la Primera Venida, se cumplirán las relativas a la Segunda.

LA PROMESA DE LA RESTAURACIÓN.

“Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora” (Isaías 11:6-8).

Cuando Dios restaure todas las cosas, éstas volverán al estado original que tenían antes del pecado. Experimentaremos una vida sin violencia, una paz eterna al lado de nuestro Creador. “Ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor” (Apocalipsis 21:4).
Con el fin del pecado, será restaurada la armonía universal. Toda la Creación anhela la llegada de ese momento (Romanos 8:19).

LA RESURRECCIÓN Y EL RESTABLECIMIENTO DE LAS RELACIONES.

“«Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor» (1ª de Tesalonicenses 4:16-17).

En la Segunda Venida, la resurrección será el evento que unirá definitivamente en Cristo a todos los hijos de Dios. Además, según 1ª de Corintios 15:51-57, nuestros cuerpos serán transformados.

• Los muertos en Cristo resucitan con un cuerpo incorruptible
• Los santos vivos seremos transformados
• Ascenderemos juntos para estar para siempre con Jesús

UNA TIERRA NUEVA PARA LOS REDIMIDOS.

“En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones” (Apocalipsis 22:2).

En los dos últimos capítulos de Apocalipsis, Dios le mostró a Juan el hogar de los redimidos: la Nueva Jerusalén. Seremos una gran familia, unidos en un mismo lugar. Iluminados por la gloria de Dios, recorreremos las calles de oro; plantaremos nuestras viñas y jardines; las relaciones rotas por el pecado serán restauradas. Junto al río de vida, cada mes tomaremos del fruto del árbol de la vida. Las hojas del árbol curarán todas las heridas: raciales, étnicas, tribales o lingüísticas, que han desgarrado y dividido a la humanidad por siglos.

LA VIDA EN LA TIERRA NUEVA

“Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo” (Isaías 35:5-6).

¿Cómo será nuestro cuerpo en la Tierra Nueva? ¿Podremos reconocernos unos a otros? ¿Tendremos que trabajar? ¿Los animales serán como los que conocemos? Aunque no se nos han revelado todos los detalles, lo que sabemos de la vida en la Tierra Nueva produce en nosotros un deseo ferviente de estar allí. Nuestros propios sentimientos y pensamientos serán puros. El amor reinará en cada uno de nosotros. Estaremos unidos por la eternidad entre nosotros, con Dios, y con el universo. Yo quiero estar allí. ¿Y tú?

Nota de EGW: “En la tierra renovada los redimidos se dedicarán a las ocupaciones que brindaban felicidad a Adán y Eva en el principio. Se vivirá la vida del Edén, en los huertos y en el campo… Toda facultad será desarrollada, toda capacidad aumentada. La adquisición de conocimientos no cansará la inteligencia ni agotará las energías. Las mayores empresas podrán llevarse a cabo, satisfacerse las aspiraciones más sublimes, realizarse las más encumbradas ambiciones; y sin embargo surgirán nuevas alturas que superar, nuevas maravillas que admirar, nuevas verdades que comprender, nuevos objetos que agucen las facultades del espíritu, del alma y del cuerpo…Para los cansados y cargados, para aquellos que han peleado la buena batalla de la fe, será un descanso glorioso; porque la juventud y el vigor de la inmortalidad serán suyos” (My life today, 20 de diciembre).

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