Servir a los necesitados – Adorad al Creador

Versículo para memorizar. Isaías 58:6-7. “¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad,
soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?”.

¿A quién y cómo debemos adorar? A través de los profetas, Dios ha extendido una queja sobre aquellos que no le adoran, y sobre aquellos que, pretendiendo adorarle, no lo hacen debidamente. La adoración no es un acto, es una actitud. Nuestra adoración exterior ha de ser un reflejo de una vida de adoración y servicio a nuestro Dios, el único digno de ser adorado (Salmo 96:4).

IDOLATRÍA Y OPRESIÓN

“Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombres […] Semejantes a ellos son los que los hacen, y cualquiera que confía en ellos” (Salmo 115:4, 8).

A pesar de los claros mandamientos de Dios, “No tendrás dioses ajenos” y “No te harás imagen” (Éxodo 20:3-4), el pueblo de Israel se hizo imágenes de Dios en forma de becerro, para adorarle (Éx. 32:4; 1R. 12:28). Con el correr del tiempo, llegaron a adorar también a otros dioses, y se hicieron semejantes a ellos: caprichosos, sanguinarios, inmorales… Como una consecuencia natural de dejar de adorar a un Dios justo para adorar a dioses injustos, comenzaron a tratar injustamente a los demás, en lugar de tratarlos con justicia.

UNA RAZÓN PARA ADORAR

“Él es el objeto de tu alabanza, y él es tu Dios, que ha hecho contigo estas cosas grandes y terribles que tus ojos han visto” (Deuteronomio 10:21).

¿Por qué debemos adorar a Dios (Dt. 10:17-22; Sal. 146:5-10; Is. 61:11)?

• Porque es grande, poderoso y temible.
• Porque no hace acepción de personas.
• Porque no acepta soborno.
• Porque hace justicia al huérfano y a la viuda.
• Porque ama al extranjero y le da pan y vestido.
• Porque hizo los cielos y la tierra.
• Porque da pan a los hambrientos.
• Porque liberta a los cautivos.
• Porque abre los ojos de los ciegos.
• Porque levanta a los caídos.
• Porque ama a los justos.
• Porque hace brotar la justicia y la alabanza.

Dios es justo y misericordioso. Esas cualidades divinas se manifiestan en su trato a favor de su pueblo y, especialmente, a favor de los pobres y de los oprimidos.

OPRESORES RELIGIOSOS

“Aborrecí, abominé vuestras solemnidades, y no me complaceré en vuestras asambleas […] Pero corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo” (Amós 5:21, 24).

Isaías 1:10-17 contiene duras frases contra la adoración que se realizaba en el Templo: “Hastiado estoy de holocaustos… cuando multipliquéis la oración, yo no oiré”. ¿Por qué rechazaba Dios la adoración que se le tributaba? Dios no acepta la adoración externa de aquellos que no hacen justicia y no se preocupan por el sufrimiento y la opresión de los que le rodean. ¿Qué sacrificio agradará a Dios? ¿Un holocausto, tal vez mil, o diez mil? ¿Será suficiente un sacrifico humano? El sacrificio que agrada a Dios es actuar con justicia y misericordia (Miqueas 6:6-7).

UNA FORMA DE ADORAR

“Se apoderan de los bienes de las viudas y a la vez hacen largas plegarias para impresionar a los demás. Éstos recibirán peor castigo” (Marcos 12:40 NVI).

Al igual que los religiosos de los días de Isaías, los fariseos creían que tenían asegurada su relación con Dios a causa de sus prácticas religiosas, mientras explotaban a los pobres e ignoraban a los necesitados. Mateo 23 contiene el discurso más duro de Jesús contra la adoración externa exenta de misericordia. En este discurso, Jesús no critica las formas externas de adoración (“Esto era necesario hacer”, v. 23), sino el trato injusto con los desamparados. Nuestros actos de adoración no pueden reemplazar el trato justo y misericordioso con los demás.

MISERICORDIA Y FIDELIDAD

“¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?” (Isaías 58:6).

El pueblo se extrañaba de que Dios no los escuchase cuando ayunaban. Después de todo, ellos se afligían, inclinaban sus cabezas, se vestían con cilicio y se acostaban sobre cenizas. Pero, en realidad, buscaban su propio interés y oprimían a sus trabajadores (Isaías 58:1-5). La adoración que Dios desea recibir incluye la preocupación por los demás (v. 6), olvidarse de uno mismo y disfrutar de Su compañía (v. 13-14). Dios promete bendiciones en respuesta a esta forma de adoración: “te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre” (v. 14).

Nota de EGW: “A medida que se medite en la Palabra de Dios y se la practique, el ser entero quedará ennoblecido. Al obrar con justicia y misericordia, las manos revelarán, como señal, los principios de la ley de Dios. Se mantendrán libres de cohecho, y de todo lo que sea corrupto y engañoso. Serán activas en obras de amor y compasión. Los ojos, dirigidos hacia un propósito noble, serán claros y veraces. El semblante y los ojos expresivos atestiguarán el carácter inmaculado de aquel que ama y honra la Palabra de Dios” (El Deseado de todas las gentes, pg. 563).

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