Las etapas familiares – Preparémonos para el cambio

Versículo para memorizar. Salmos 85:13. “La justicia irá delante de él, y sus pasos nos pondrá por camino”.

Generalmente, nuestra vida está marcada por rutinas cíclicas. En ocasiones, ocurren cambios que alteran estas rutinas. Estos cambios pueden ser inesperados o previsibles. Estudiaremos cómo nos ayuda la Biblia a enfrentar estos cambios, especialmente aquellos que pueden preverse.

DESPREVENIDOS

“Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos” (1ª de Corintios 10:11).

¿Podemos prepararnos para reaccionar correctamente ante cualquier cambio? La respuesta es sí, podemos prepararnos (aunque, como pecadores, podamos errar en el momento de reaccionar). La clave está en nuestra relación diaria con Dios. Esto nos ayudará a enfrentar los cambios con fe y confianza; con la firme decisión de obedecer a Dios sin importar lo repentino de la situación o las tentaciones que lleve aparejadas. Pablo nos presenta el ejemplo de Israel en el desierto. ¿Cómo reaccionaron ante la falta de agua potable, la ausencia de Moisés, o la invitación de las mujeres moabitas? (1ª de Corintios 10:1-13). Tenemos en la Biblia otros ejemplos de personas que reaccionaron positiva o negativamente ante cambios inesperados en su vida:

• DANIEL. Cuando fue llevado cautivo decidió no contaminarse en el país a donde iba.
• ESTHER. Cuando amenazaron a Israel arriesgó su vida para defender a su pueblo.
• NEHEMÍAS. Cuando supo de la ruina de Jerusalén trazó planes para reedificarla.

• JONÁS. Cuando se le pidió que predicase a Nínive reaccionó con cobardía.
• PEDRO. Cuando la turba vino a prender a Jesús reaccionó violentamente.
• DEMAS. Cuando vino la persecución, abandonó a Pablo.

PREPARACIÓN PARA EL MATRIMONIO

“Quien halla esposa halla la felicidad: muestras de su favor le ha dado el SEÑOR” (Proverbios 18:22 NVI).

Aunque no todos se casan, sí lo hacen la mayoría de las personas. Por ello, la Biblia habla de este tema desde sus primeras páginas (Génesis 2:24). El matrimonio hace de un hombre y una mujer una única entidad. Esta estrecha relación es más fuerte que la que les une a sus padres o a cualquier otra persona (aunque no las invalida). El primer paso para prepararnos para el matrimonio es convertirnos en la persona ideal. El segundo es buscar a nuestro cónyuge ideal.
Analiza los siguientes textos y hazte las siguientes preguntas con respecto a tu futuro cónyuge (y piensa si tú pasarías este test como futuro cónyuge).

• Proverbios 24:30-34. ¿Es trabajador/trabajadora?
• Proverbios 22:24-25. ¿Es fácilmente irritable?
• 2ª de Corintios 6:14-15. ¿Compartimos creencias comunes?
• Proverbios 11:14. ¿Qué opinan mis familiares y amigos?
• Proverbios 3:5-6. ¿Me dejo llevar únicamente por mis sentimientos?

Nota de EGW: “La joven aceptará como compañero de la vida tan solo a un hombre que posea rasgos de carácter puros y viriles, que sea diligente y rebose de aspiraciones, que sea honrado, ame a Dios y le tema. El joven buscará como compañera que esté siempre a su lado a alguien que sea capaz de asumir su parte de las responsabilidades de la vida, y cuya influencia lo ennoblezca, le comunique mayor refinamiento y lo haga feliz en su amor” (Mensajes para los jóvenes, pg. 308).

PREPARACIÓN PARA LA PATERNIDAD

“Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6).

La llegada de un bebé es, sin duda, un cambio radical en la vida. Felicidad, responsabilidad, perplejidad…No importa cuántos le hayan precedido, éste es especial y único, un regalo de Dios, lo creas o no (Salmo 127:4). ¿Según la Biblia, cómo podemos prepararnos para la paternidad?

• 1ª de Samuel 1:27. Ora por él siempre (incluso antes de engendrarlo).
• Jueces 13:7. Cuida tu alimentación y tu salud durante el embarazo (y no dejes de hacerlo a partir de entonces).
• Lucas 1:6. Aléjate del pecado.
• Lucas 1:41. Pide la dirección del Espíritu Santo.
• Lucas 1:46-47. Agradece a Dios por el don de esta nueva vida.
• Lucas 1:76. Ponte como meta criar a tu bebé para que llegue a ser un verdadero hijo o hija de Dios.

Nota de EGW: “Tanto sobre los padres como sobre las madres descansa la responsabilidad de la primera, como asimismo de la ulterior educación del niño, y ambos padres necesitan urgentísimamente una preparación cuidadosa y cabal. Antes de cargar con las posibilidades de la paternidad y la maternidad, los hombres y las mujeres deberían familiarizarse con las leyes del desarrollo físico: con la fisiología y la higiene, con la relación de las influencias prenatales, con las leyes que rigen la herencia, la salud, el vestido, el ejercicio, y el tratamiento de las enfermedades; deberían comprender también las leyes del desarrollo mental y de la educación moral” (Conducción del niño, pg. 59).

PREPARACIÓN PARA LA VEJEZ

“Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento” (Eclesiastés 12:1).

La preparación de la vejez comienza en la juventud. Los hábitos adquiridos en la juventud y la madurez influyen positiva o negativamente en la forma en la que viviremos nuestra ancianidad.
¿Cómo podemos prepararnos para nuestra vejez, según el Salmo 71?

• Adquirir un conocimiento profundo y personal de Dios (v. 1-7).
• Desarrollar buenos hábitos: Confianza (v. 3); Alabanza (v. 6); Esperanza (v. 14).
• Cultivar la pasión por la misión (v. 15-18).

Nota de EGW: “David notaba que, aunque había sido recta la vida de algunos mientras disfrutaban de la fuerza de la virilidad, al sobrevenirles la vejez parecían perder el dominio propio. Satanás intervenía y guiaba su mente, volviéndolos inquietos y descontentos. Veía que muchos de los ancianos parecían abandonados de Dios y se exponían al ridículo y al oprobio de los enemigos de él. David quedó profundamente conmovido y se angustiaba al pensar en su propia vejez. Temía que Dios le abandonase y que, al ser tan desdichado como otras personas ancianas cuyo proceder había notado, quedara expuesto al oprobio de los enemigos del Señor. Sintiendo esta preocupación, rogó fervientemente: “No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares… Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, y hasta ahora he manifestado tus maravillas. Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, hasta que anuncie tu poder a la posteridad y tu potencia a todos los que han de venir”. Salmos 71:9, 17-18. David sentía la necesidad de precaverse contra los males que acompañan a la senectud” (Testimonios para la iglesia, tomo 1, pg. 374).

PREPARACIÓN PARA LA MUERTE

“Porque los que viven saben que han de morir” (Eclesiastés 9: 5a).

Hasta el momento de la Segunda Venida, hay una realidad inevitable para todo ser humano: la muerte (Génesis 3:19). Nadie está preparado para una muerte repentina (ya sea la propia o la de alguien cercano). Incluso cuando ésta es esperada, es difícil de asumir. No obstante, podemos recibirla sin temor en cualquier momento si estamos cubiertos constantemente por la justicia de Cristo (Romanos 4:7). Ante la inminencia de su muerte, David se preocupó por dejar el mejor legado de todos: aconsejar a su hijo que siguiese los caminos de Dios (1ª de Reyes 2:1-3). Recordemos que Jesús ganó por nosotros la victoria sobre la muerte (1Co. 15:54-55).

 Nota de EGW: “No tenéis un momento que perder descuidando la gran salvación que os ha sido provista. Está llegando a su fin el tiempo de gracia de las almas. Está siendo sellado el destino de los hombres día tras día, y aun de esta congregación no sabemos cuán pronto cerrarán los ojos muchos en la muerte y serán preparados para la tumba. Ahora debiéramos considerar que nuestra vida transcurre rápidamente, que no estamos seguros ni un momento, a menos que nuestra vida esté escondida con Cristo en Dios” (Mensajes selectos, tomo 1, pg. 222).

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