Esdras y Nehemías -Los dirigentes de Israel

Versículo para memorizar. Nehemías 8:12. “Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, y a obsequiar porciones, y a gozar de
grande alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado”.

Un líder influye sobre los demás, ya sea de una forma positiva o negativa. Esdras y Nehemías se encuentran entre los grandes líderes de Israel. Como tales, contribuyeron de una forma importante para que el pueblo siguiese a Dios. Aprender del liderazgo Esdras y Nehemías nos ayudará a convertirnos en líderes que influyan para bien en la vida de aquellos que nos rodean.

LA INFLUENCIA DE LOS LÍDERES

“Y poniéndose el rey [Josías] en pie junto a la columna, hizo pacto delante de Jehová, de que irían en pos de Jehová, y guardarían sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo el corazón y con toda el alma, y que cumplirían las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto” (2ª de Reyes 23:3).

Aunque a veces pueda cometer errores, cuando un líder refleja los principios y enseñanzas de las Escrituras elevará espiritualmente a aquellos sobre los que tiene influencia. Observa la influencia de estos líderes:

• Débora. Jue. 4:1-16. Juzgó a Israel e hizo un llamamiento a luchar por la liberación. Israel tuvo reposo durante cuarenta años.
• Josías. 2R. 23:1-10. Leyó la Ley al pueblo y realizó reformas. Un gran reavivamiento y reforma entre el pueblo.
• Pedro. Hch. 15:7-11. Defendió a Bernabé y Pablo en el concilio. La iglesia permaneció unida.

A pesar de que el pueblo se había comprometido poco antes a no tomar esposas extranjeras (Nehemías 10:30), aprovecharon la ausencia de Nehemías para recaer de nuevo en esta costumbre. Probablemente, estas esposas fueron tomadas como segundas esposas. Por ello, la mitad de los hijos hablaban una lengua y la otra mitad otra. Dado que el “judaico” (hebreo) era la lengua en la que estaba escrita la Palabra de Dios, había un serio peligro de abandonar la fe. Nehemías usó su poder civil para castigar a algunos de ellos, mostrando así su indignación por lo ocurrido.

EL MAL A LA VISTA DEL SEÑOR

“A la verdad ninguno fue como Acab, que se vendió para hacer lo malo ante los ojos de Jehová […] Él fue en gran manera abominable, caminando en pos de los ídolos…” (1ª de Reyes 21:25-26).

La influencia de malos líderes fue desastrosa para el pueblo de Dios. Aun cuando en algunas ocasiones se arrepintieron (como Joacaz o Manasés), no pudieron deshacer el daño que habían causado (2ª de Reyes 13:4; 2ª de Crónicas 33:13). Observa la influencia de estos líderes:

• Roboam. 1R. 12:1-16. No escuchó al pueblo, actuó por vanidad. Israel quedó dividido en dos reinos.
• Joacaz. 2R. 13:1-3. No obedeció a Dios e hizo pecar a Israel. El reino de Israel quedó sometido a Siria.
• Acab. 1R. 21:1-16. Fue egoísta, injusto, caprichoso. Murió el justo Nabot, y la casa de Acab fue destruida.
• Caifás. Jn. 11:46-53. Tuvo celos del poder de Jesús sobre el pueblo. Jesús fue crucificado como un malhechor.

CORAJE Y PODER

“Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche” (Nehemías 4:9).

El liderazgo de Nehemías se materializó en acciones concretas:

• Animó al pueblo
• Asignó responsabilidades
• Delegó tareas
• Hizo su parte en la obra
• No se dejó intimidar por sus enemigos

El secreto de todo buen líder es una firme relación con Dios. Esa fue precisamente la fuente de donde Nehemías obtuvo el valor necesario para afrontar todos los problemas que surgieron. Su confianza en el poder de Dios no le hizo quedar inactivo, sino que actuó en consonancia con su fe.

PROPÓSITO Y PASIÓN

“Esdras se había dedicado por completo a estudiar la ley del SEÑOR, a ponerla en práctica y a enseñar sus preceptos y normas a los israelitas” (Esdras 7:10 NVI).

Esdras y Nehemías tenían una visión de dónde querían que estuviera el pueblo de Dios, y pusieron todo de su parte para lograr el objetivo. Esdras lo logró estudiando las Escrituras y enseñando la Palabra al pueblo. Nehemías alentó al pueblo a hacer lo correcto y a levantarse audazmente a favor de Dios. Ambos deseaban que el pueblo tuviese una mayor relación con Dios y confiasen más plenamente en Él. Creyeron firmemente en el poder de Dios, y avanzaron por fe para hacer frente a todos los obstáculos.

HUMILDAD Y PERSEVERANCIA

“Porque tuve vergüenza de pedir al rey tropa y gente de a caballo que nos defendiesen del enemigo en el camino; porque habíamos hablado al rey, diciendo: La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan; mas su poder y su furor contra todos los que le abandonan. Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios sobre esto, y él nos fue propicio” (Esdras 8:22-23).

Esdras le había dicho a Artajerjes que Dios es poderoso y ayuda a los que le buscan. ¿Qué habría pensado el rey sobre Dios si ahora Esdras le pedía una escolta? Así que Esdras tuvo que poner a prueba su fe. Junto al pueblo, ayunó y oró para pedir la protección divina en el peligroso viaje hacia Jerusalén. Con humildad, solicitó a Dios que su protección fuese una señal tanto para el rey como para el pueblo. Y Dios respondió a su oración y confianza.

“También en la obra de este muro restauré mi parte, y no compramos heredad; y todos mis criados juntos estaban allí en la obra” (Nehemías 5:16).

A pesar de ser el gobernador, Nehemías nunca usó de sus derechos para beneficio propio (Nehemías 5:14-19). Humildemente, se consideró siervo de su pueblo, buscando siempre el bien de la comunidad por encima del suyo. Éste es, precisamente, el ideal de líder que Jesús nos enseñó: “el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo” (Mateo 20:27). Con su fe en Dios, su vida de oración, y su gran dedicación a la obra, fue un líder ejemplar para el pueblo.

Nota de EGW: “Algunas personas pueden ocupar importantes posiciones de confianza en la causa de Dios, pero no pueden reclamar nada de parte de él a menos que practiquen su Palabra, actúen con justicia y traten de imitar el ejemplo del manso y humilde Jesús. Tanto el líder de la obra como el miembro laico más humilde, dependen de Dios para recibir poder a fin de ejercer una influencia pura y elevadora” (El ministerio de publicaciones, pg. 80).

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