Esdras y Nehemías – Adoración al Señor

Versículo para memorizar. Esdras 3:11. “Y cantaban, alabando y dando gracias a Jehová, y diciendo: Porque él es bueno,
porque para siempre es su misericordia sobre Israel”.

A pesar de todos los obstáculos que tuvieron que enfrentar, el muro de Jerusalén había sido completamente reconstruido. Nehemías 12:27-47 relata la ceremonia de dedicación del muro y el gozo con el que ésta fue realizada.

ENTONAR EL CANTO PARA JEHOVÁ

“Cuando llegó el momento de dedicar la muralla, buscaron a los levitas en todos los lugares donde vivían, y los llevaron a Jerusalén para celebrar la dedicación con cánticos de acción de gracias, al son de címbalos, arpas y liras” (Nehemías 12:27).

David elaboró el “protocolo” de adoración en el templo. Designó profetas que dirigieran el servicio de canto con acompañamiento instrumental: Asaf, Jedutún y Hemán (1Cr. 25:1-8). Para la dedicación del Templo, se solicitó la presencia de todos los levitas. Unos tocaban instrumentos, otros cantaban, y otros se dedicaban a tareas auxiliares (cuidar los instrumentos, la vestimenta, etc.). Su trabajo era alabar de corazón, y expresarlo de la mejor manera posible de modo que el pueblo fuese elevado espiritualmente.

PURIFICACIÓN

“Después de purificarse a sí mismos, los sacerdotes y los levitas purificaron también a la gente, las puertas y la muralla” (Nehemías 12:30).

La purificación de personas y objetos se realizaba lavándolos completamente o, en ocasiones, rociándolos con el agua de la purificación (Números 19). Este rito no tenía tanto que ver con el perdón de los pecados como con la limpieza de la maldad (1ª de Juan 1:9). Es decir, cómo Dios puede cambiar nuestra mente y nuestra actitud, de manera que deseemos servirle y adorarle.
Ser conscientes de que Dios nos ha perdonado y limpiado nos da gozo y esperanza, y nos conduce a amarlo y adorarlo.

DOS FORMIDABLES COROS DE ACCIÓN DE GRACIAS

“Llegaron luego los dos coros a la casa de Dios […] Y los cantores cantaban en alta voz, e Izrahías era el director” (Nehemías 12:40a, 42b).

Se crearon dos grandes coros que se separaron a un lado y otro de la muralla:

1. Esdras dirigía el primer coro.
2. Nehemías iba tras el segundo.

Bajando de la muralla en el lado opuesto a su partida, ambos coros se reunieron para entrar juntos en el Templo. El pueblo los siguió uniéndose en la adoración, e inclinándose en oración. La música ha sido siempre un medio para elevar los pensamientos a Dios, realzando nuestra experiencia de adoración. En el Cielo y en la Tierra Nueva seguiremos usando este maravilloso medio de alabanza.

LOS SACRIFICIOS COMO PARTE DE LA ADORACIÓN

“Y sacrificaron aquel día numerosas víctimas, y se regocijaron, porque Dios los había recreado con grande contentamiento; se alegraron también las mujeres y los niños; y el alborozo de Jerusalén fue oído desde lejos” (Nehemías 12:43).

Los sacrificios eran el punto central de la adoración en el Templo. Ni la purificación, ni la música, ni la adoración tenían sentido sin el sacrificio. Éste apuntaba al “Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Jesús es el centro de todo acto de adoración. Por su muerte en la cruz, Él es digno de recibir nuestra gratitud en forma de alabanza y adoración (Apocalipsis 5:6, 12-13). El acto de adorar incluye el canto, la música, el gozo, e inclinarse reverentemente delante del Señor (Salmo 95).

SACERDOTES Y LEVITAS COMO PARTE DE LA ADORACIÓN

“era grande el gozo de Judá con respecto a los sacerdotes y levitas que servían” (Nehemías 12:44b).

La obra de los sacerdotes representaba la intercesión de Jesús en el Santuario Celestial, mientras que los levitas ayudaban en las tareas auxiliares. En la actualidad, ya no es necesario el ministerio sacerdotal (pues es ejercido directamente por Jesús), pero sigue siendo de vital importancia para la iglesia la obra levítica. La predicación, el evangelismo, el cuidado físico de la iglesia, la música, todo esto es obra de los “levitas” modernos. Por ello, es importante apoyar económica y moralmente a nuestros pastores, así como animar y valorar el trabajo de las personas responsables de cada parte del servicio de nuestra iglesia.

Nota de EGW: “Educad el alma en la alegría, la gratitud y la expresión de gracias a Dios por el gran amor con que nos ha amado…  La alegría cristiana es la belleza misma de la santidad…    Dios quiere que, como hijos de la luz, cultivemos un espíritu animoso y feliz, a fin de que proclamemos las alabanzas de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable” (Hijos e hijas de Dios, 10 de junio).
“En cada asamblea de los santos, aquí abajo, los ángeles de Dios están escuchando las alabanzas, los agradecimientos, las súplicas que ofrece el pueblo de Dios mediante testimonios, cantos y oraciones. Que ellos recuerden que sus alabanzas son apoyadas por los coros de las huestes angélicas de arriba” (Nuestra elevada vocación, 10 de junio).

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