Daniel – De leer a entender

 

Versículo para memorizar. Hechos 8:30. “Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?”.

Antes de comenzar a estudiar capítulo a capítulo el libro de Daniel, debemos reflexionar acerca de los principios generales que nos ayudarán a comprender mejor el mensaje que quiere transmitirnos.

CRISTO: EL CENTRO DE DANIEL

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39).

De una forma u otra, podemos ver una referencia a Jesús en cada una de las secciones del libro de Daniel:

• Capítulo 1. Jesús, al igual que Daniel, dejó el cielo para vivir en la tierra, y recibió sabiduría de lo alto (Lc. 2:52)
• Capítulo 2. El reino de Jesús reemplazará a todos los demás reinos
• Capítulo 3. Jesús caminó en el horno de fuego, en medio de sus amigos
• Capítulo 4. Jesús retira a Nabucodonosor su reino por un tiempo para que comprenda que Él gobierna sobre todos
• Capítulo 5. El juicio y muerte de Belsasar, y la caída de Babilonia, muestran la victoria de Jesús en el tiempo del fin
• Capítulo 6. El complot contra Daniel se asemeja al complot de los sacerdotes y fariseos contra Jesús mismo
• Capítulo 7. Relata cómo Jesús (el Hijo del hombre) recibe el Reino y reina sobre su pueblo
• Capítulo 8. Muestra a Jesús como el sumo sacerdote del Santuario Celestial
• Capítulo 9. Jesús es el sacrificio del nuevo pacto entre Dios y su pueblo
• Capítulo 10-12. Jesús es el Comandante en jefe, que lucha contra las fuerzas del mal y rescata a su pueblo

LA ESTRUCTURA DE DANIEL

“Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre” (Daniel 2:44).

El libro de Daniel fue escrito en hebreo y arameo. La sección escrita en arameo abarca los capítulos 2 al 7. Estos capítulos tienen una estructura claramente paralela.

A Visión de los imperios mundiales (cp. 2).

B  Dios libera del horno de fuego (cp. 3).

C   Juicio sobre Nabucodonosor (cp. 4).

C’   Juicio sobre Belsasar (cp. 5).

B’  Dios libera del foso de los leones (cp. 6).

A’ Visión de los imperios mundiales (cp. 7).

Tanto aquí como en las secciones proféticas, se muestra la soberanía de Dios sobre las naciones. A través de la repetición, Él muestra el juicio de este mundo y el establecimiento de Su reino eterno.

PROFECÍAS APOCALÍPTICAS EN DANIEL

“Después de esto miré, y he aquí otra, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas; tenía también esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio” (Daniel 7:6).

¿Un leopardo con cuatro alas y cuatro cabezas? Este tipo de visiones irreales son una característica que diferencia a las profecías denominadas “apocalípticas” de las profecías “clásicas”. Aunque a veces contenían visiones y símbolos (basados en cosas reales), las profecías dadas por profetas como Isaías o Jeremías estaban destinadas a transmitir “la palabra de Jehová”. Su cumplimiento estaba condicionado por la respuesta de las personas (véase el caso de Jonás). Las profecías de Daniel son incondicionales. Muestran el plan de Dios sobre las naciones, independientemente de la respuesta o actitud de las personas involucradas.

LA ESCALA DE TIEMPO DE DIOS

“Cumplidos éstos, te acostarás sobre tu lado derecho segunda vez, y llevarás la maldad de la casa de Judá cuarenta días; día por año, día por año te lo he dado” (Ezequiel 4:6).

Hay tres formas principales de enfocar la interpretación de las profecías de Daniel:

• Preterismo. Todos los acontecimientos ocurrieron en el pasado (presuponiendo que Daniel se escribió en el siglo II a.C.).
• Futurismo. Todos los acontecimientos ocurrirán en el tiempo del fin.
• Historicismo. Se presenta el desarrollo de la historia humana desde Daniel hasta el tiempo del fin.

Como el libro de Daniel se escribió en el siglo VI a.C., debemos desechar la interpretación preterista. La interpretación futurista queda a la libre imaginación del intérprete.

La interpretación histórica de los símbolos de Daniel es consistente por diversas razones:

• La secuencia de los imperios repetida en Daniel 2, 7 y 8 es coherente con la historia.
• Los periodos de tiempo como 1.260 días o 490 años pueden aplicarse a la historia según el principio de día por año (Nm. 14:34; Gn. 5:4).
• Jesús mismo aplicó Daniel 9:26-27 a la destrucción de Jerusalén (Mateo 24:15-16; Lucas 21:20-22).
• Tanto los padres de la iglesia como los reformadores utilizaron el enfoque historicista.
• Muestra cómo Dios obra a lo largo de los siglos de la historia humana hasta consumar el plan de la salvación.

LA IMPORTANCIA CONTEMPORÁNEA DE DANIEL

“Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido” (Daniel 10:12).

El libro de Daniel contiene lecciones importantes para las personas del siglo XXI.

• Dios es soberano en nuestra vida. Se preocupa por cada uno de nosotros. Nos acompaña especialmente en nuestras pruebas y tentaciones.
• Dios dirige el curso de la historia. Domina el flujo de la historia. De una forma silenciosa y paciente, ejecuta sus planes en la historia de las naciones.
• Dios ofrece un modelo a seguir a su pueblo del tiempo del fin. No comprometamos nuestra fe. Permanezcamos fieles a nuestro compromiso con Dios. Seamos útiles al Estado y a la sociedad.

Nota de EGW: “El profeta Daniel describió los reinos que habrían de surgir y caer. Al interpretar al rey de Babilonia el sueño de la gran imagen, le dijo a Nabucodonosor que su reino sería sustituido. La grandeza y los poderes en el mundo de Dios tienen su hora. Un nuevo reino se levantaría y también tendría su período de prueba para determinar si su pueblo enaltecería al único Gobernante, el único y verdadero Dios. De no hacerlo su gloria se desvanecería y un tercer reino ocuparía su lugar. Probado por su manifestación de obediencia o desobediencia, también habría de pasar, y entonces un cuarto poder, fuerte como el hierro, habría de someter a las naciones del mundo. Esta Palabra, revelada por el Dios infinito a un hombre finito, registrada en la página profética y esbozada en las páginas de la historia, declara que Dios es el poder gobernante” (El Cristo triunfante, 22 de junio).

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